14 cosas que deberías ver en Gijón

Visitar Gijón

En otoño, la capital de la Costa Verde, la ciudad más poblada de Asturias, Gijón, invita a disfrutar de su singular tradición marinera, su naturaleza virgen, una exquisita gastronomía y una intensa vida cultural y musical. Su arquitectura refugia dos mil años de historia romana que dan paso a edificios barrocos, estilo art nouveau y monumentales. Estas 15 propuestas de otoño animan a una escapada a orillas del Cantábrico.

Gijón saluda cada día al Cantábrico desde el concurrido muro de la playa de San Lorenzo y desde el resto de su extensa rasa costera. La magnífica fachada urbana más próxima a la playa se adorna de espléndidos palacios renacentistas y barrocos y, ya en el centro urbano, el amplio catálogo de edificios eclécticos, modernistas y racionalistas otorgan a las calles de Gijón una elegancia inigualable. Al otro extremo del corazón urbano se encuentra el barrio de Cimavilla, compartiendo espacio con la presencia invisible, en sus calles y plazuelas, de la figura del ilustrado Gaspar Melchor de Jovellanos. Allí se ubican también su Casa Natal, hoy Museo, y el Antiguo Instituto de Mineralogía que impulsó en el siglo XVIII.

El pasado, presente y futuro de Gijón están ligados al mar. En el propio barrio de Cimavilla, avanzando hacia lo que era el interior del recinto defensivo en época romana, se pueden admirar sus típicas casas de indudable sabor marinero. Y ya, al borde del mar Cantábrico, la presencia vigilante del Cerro de Santa Catalina. En las parroquias alejadas del centro, como Cabueñes, se muestran imponentes conjuntos arquitectónicos, como la Universidad Laboral, o el Jardín Botánico Atlántico, antigua quinta, o, en el selecto barrio de Somió, los exclusivos palacetes residenciales de la burguesía gijonesa de principios de siglo XX. Así pues, Gijón, la ciudad con más población del Principado de Asturias, es un destino único y muy completo, habiendo sido reconocida en este 2017 como Ciudad Europea del Deporte. Toda ella es imprescindible, pero, para bocetar una idea resumida y completa sobre la ciudad, estas podrían ser algunas sugerencias:

  1. Cómo vivían los romanos hace dos mil años. Las termas romanas se extienden bajo el suelo de la iglesia de San Pedro y su plaza añeja, y muestran, museizadas, las distintas dependencias de las que hacían uso los romanos que habitaron la Gigia de entonces, hace dos mil arios. El visitante puede recorrer las distintas zonas, entre otras la sauna circular o sudatio, la sala fría o frigidarium, el hipocausto o zona de columnas y pilares, o el sistema de cale-facción del que se disfrutaba en dicha instalación. Esta interesante muestra se completa con la explicación del desarrollo del Gijón romano y su muralla, construida en esa misma época.
  2. El sonido del mar en el “Elogio del Horizonte”. El Cerro de Santa Catalina, punto defensivo de la ciudad desde el siglo XVIII, es uno de los lugares imprescindibles que hay que visitar en Gijón. Desde allí se avistan, en días despejados, la lejana Sierra del Sueve y los Picos de Europa. Culminando el cerro, el icónico monumento de Eduardo Chillida, el Elogio del Horizonte, emblema de Gijón, desde cuyo centro se escucha perfectamente el sonido de las olas del Cantábrico que rompen en los escarpados acantilados
  3. La grandeza de la Laboral Ciudad de la Cultura. Concebido inicialmente como orfanato minero en los años 50 del pasado siglo, su evolución derivó hacia una grandiosidad que le hizo ser la primera Universidad Laboral de toda España. Su inmenso patio, su impresionante torre del reloj, su capilla de planta elíptica (la segunda más grande del mundo), sus innumerables plazas y estancias, su teatro, la sala de pinturas, etcétera, dejarán al visitante absorto, asimilando tanta grandeza arquitectónica.
  4. Jardín Botánico Atlántico: naturaleza y mitología. Un bosque con especies centenarias y declaradas Monumento Natural, como son La Carbayera y El Tragamón, jardines llenos de especies arbustivas, florales y arbóreas, y una antigua quinta decimonónica conforman un escenario perfecto para buscar y ¡hallar! seres mitológicos de la Asturias más encantadora, como el trasgu, la xana… Perderse por sus senderos resulta una experiencia atractiva y refrescante.
  5. Cimavilla: la esencia marinera de Gijón. Casas marineras, corredores, callejuelas y plazuelas. Un escenario perfecto para imaginar cómo era la vida de los pescadores en el Gijón de antaño. Los playos, como se llama a los habitantes de este popular barrio gijonés, continúan transmitiendo su espíritu marinero al visitante. Es esencial dejarse caer por allí al atardecer para admirar, con una botella de sidra y unas sardinas, la puesta de sol desde la llamada Cuesta del Cholo, o desde el Tránsito de las Ballenas, que alude a la pesca de las mismas en el antiguo puerto de Gijón. También es visita obligada la capilla de Nuestra Señora de la Soledad, erigida en el siglo XVII y sede del Gremio de Mareantes.
  6. Catálogo de Art Nouveau y Modernismo. Gijón luce sus mejores galas urbanas en las calles centrales y peatonales: Corrida, Instituto, San Bernardo, Paseo de Begoña, Plaza del Parchís… adornadas por soberbios edificios de estilo Modernista y Art Nouveau. Son auténticas joyas del inicio del siglo XX, realizadas cuando Gijón vivía los años de esplendor por la construcción del puerto del Musel y su economía se veía favorecida por la intensificación de las relaciones comerciales con el resto del mundo a través de dicho puerto granelero, uno de los más importantes del norte de España.
  7. Pasear por sendas y parques. Que Gijón es una ciudad abierta y se deja conocer muy bien es un hecho evidente y constatable a través de la infinidad de espacios abiertos en forma de parques y paseos que posee. Una de las mejores maneras de conocer Gijón es caminando a través de la Senda del Cervigón que parte de la plaza Campo Valdés, en el inicio de la playa de San Lorenzo, y llega hasta la playa de La Nora (una de las diez playas que tiene Gijón, entre las urbanas y las de la zona rural). Son casi 9 kilómetros de cómodo recorrido en el que se pueden admirar conjuntos escultóricos, como el de la famosa Madre del emigrante, o playas recónditas, como las del Rinconín, Estaño o La Ñora.
  8. La mayor red de museos de Asturias. Variados y de gran calidad, por citar algunos ejemplos, los de pintura: el de Evaristo Valle (una fundación ubicada en una impresionante quinta del señorial barrio de Somió) o de Nicanor Piñole, en pleno centro urbano. Etnográficos, como el Muséu del Pueblu d’Asturies, esencial para conocer la historia y la etnografía de Asturias, que además alberga el espectacular Museo de la Gaita. Otras opciones son los arqueológicos: la Villa Romana de Veranes (a las afueras de Gijón), las Termas Romanas o los castras de la Campa Torres. Otra sugerencia más vanguardista sería la de LA Boral Centro de Arte y Creación Industrial.
  9. Los secretos de la sidra. Gijón es el municipio de Asturias que más número de llagares (donde se elabora la sidra) tiene. Más de veinte en todo el concejo. Por ello se ha creado la Ruta de la Sidra para que locales y visitantes conozcan mejor y de una manera organizada lo que son las pumaraes o explotaciones de manzanos, la recogida de la manzana y el proceso de elaboración de la sidra, con la mayanza (prensado de la manzana) y la prueba de la sidra, directamente del tonel. ¡No se puede pedir más!
  10. Destino goloso. Gijón es una de las capitales de España con más número de pastelerías y con más solera. Las especialidades son infinitas: la tarta Charlota, la tartaleta Rey Silo, los pelayos y el helado de arroz con leche son solo algunas de ellas. Para organizarse bien y no perderse entre tanta dulzura está la opción de la promoción Gijón goloso, que a partir de 7 euros ofrece degustaciones en las confiterías adscritas, todas ellas de máxima calidad.
  11. El tour de El Molinón. El estadio del Real Sporting de Gijón, El Molinón, es el más antiguo de España. Desde hace pocos años se puede conocer su interior, sus entrañas, a través de un tour que muestra todos los puntos esenciales y rincones desconocidos de este gran coloso del fútbol. Su túnel de salida al campo, vestuarios, el terreno de juego, la sala de prensa, el interesante Museo del Real Sporting y la sala de trofeos no tendrán secretos para quienes soliciten una visita guiada. realsporting.com
  12. Turismo de salud y el deporte. Gijón, ciudad paradisíaca para los deportistas, se presta a disfrutarla de otra manera, practicando actividades tan apasionantes como rutas a caballo por su entorno rural, sobrevolar su espectacular costa en globo o parapente, surfear sobre las bravas olas del Cantábrico, practicar el paddle-surf en la playa de San Lorenzo o el swing en cualquiera de sus cuatro campos de golf, o rapelar (descender) por los vertiginosos acantilados de su rasa costera, entre otras irresistibles posibilidades.
  13. Relax en Talasoponiente. Aprovechando la proximidad del Cantábrico, Gijón posee un precioso y moderno equipamiento de talasoterapia en las proximidades de las playas de Poniente y Arbeyal, muy cerca del puerto deportivo. En él, tanto personas individuales como familias pueden disfrutar a lo largo de todo el año de sus distintas áreas: Talasso, parque lúdico acuático y área Sport, pensada para los más deportistas.
  14. Naturaleza al alcance de la mano. Gijón es arena y hierba. Sus zonas verdes se extienden tanto por la ciudad como por su extensa zona rural, recorrida, a su vez, por innumerables y deliciosas sendas. Tanto a pie como en bici o a caballo, las opciones son muy variadas, con entornos dignos de ser escenarios de leyendas mágicas de la Asturias más mitológica. Por ejemplo, la senda del río Nora, que recorre senderos jalonados por antiguos molinos, en los que los bosques sorprenden por sus mullidos suelos y especies autóctonas. El río Peñafrancia también origina otra preciosa senda en la que convive el patrimonio histórico-artístico-etnográfico y una muy peculiar vegetación de ribera. Como Vía Verde, Gijón ofrece lo que era el antiguo trazado del tren minero que conectaba la mina de La Camocha con Veriña, a través de la cual se pueden admirar las típicas casonas asturianas, las quintanas y recoletas iglesias rurales. Aunando una serie de rutas fluviales se encuentra la senda fluvial del río Piles, que conecta el antiguo estuario del río hasta la pedanía de Vega y el poblado minero de La Camocha. Y, por último, la ya mencionada Senda del Cervigón, conocida también como la senda costera oriental, conduce hasta la playa de La Nora.

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