15 consejos que te harán la vida más fácil

Trucos que te harán la vida más fácil

Si se siente agobiada por las tareas de la casa, las compras, el trabajo y su familia, si se deprime fácilmente o no puede conciliar el sueño, es el momento de hacer un cambio en su vida. Le mostramos 15 consejos cotidianos para que ahora empiece a dejar de sufrir y empiece a disfrutar.

No es fácil poner límites a los hijos. Tampoco ocuparse de la casa y del trabajo, acordarse de hacer las compras de supermercado, llevar la ropa a la tintorería y comprarle el regalo al familiar para el próximo cumple años. A veces, la vida cotidiana se convierte en un círculo vicioso que va agobiándonos de a poco, casi sin darnos cuenta, llegando al extremo de provocar malestares físicos, depresiones, agobios varios y hasta la necesidad de hacer terapia. Si se siente identificada con la situación, tenga en cuenta estos consejos que simplificarán su vida.

  1. Me angustia no terminar las cosas que empiezo. Pruebe a empezar una sola tarea y no se dé por vencida hasta que no la vea terminada. Lo importante es establecer metas e ir cumpliéndolas de a poco, una por vez. No se puede hacer todo junto. Ni resolver lo del mes que viene, si no se ha resuelto lo inmediato, lo de hoy. Propóngase objetivos lógicos y realistas y póngase en marcha.
  2. No puedo imponer mis ideas. Empiece por respetar las ideas y criterios de los demás y, acto seguido, simplemente, diga lo que piensa, sea o no contrario a la opinión de los demás. Si siente que la interrumpen, tenga el coraje de volver a solicitar la atención de quienes lo escuchaban.
  3. Ya apenas hablo con mi pareja… Busque algún celestino que sirva de intermediario, ya que muchas veces las parejas no hablan porque no ha habido alguien que haya acercado sus posturas, ya sea un psicólogo, un amigo, un hijo, etc. Y sobre todo, piense que alguno de los dos debe dar el primer paso.
  4. Mis hijos no colaboran en casa… Cuando los chicos crecen, los problemas se multiplican; al menos, eso es lo que suelen decir las madres de jóvenes y adolescentes. Empiece por imponer normas de convivencia sana, donde ellos estén implicados; por ejemplo, diciendo que, a partir de ahora, quien no lleva su ropa sucia a la lavadora, no tendrá prendas limpiar para ponerse. ¿Suena complicado? Póngalo en práctica y cumpla a ver qué sucede.
  5. No puedo con la casa, el trabajo, los chicos… Organícese y aprenda a delegar. Reparta las tareas entre los integrantes de la familia, pida ayuda y contrate -si puede- personal para que la asista en los quehaceres domésticos.
  6. Me asusta la soledad. En ciertos momentos de la vida, hay que aprender a superar la timidez para conectarse con los demás. Más allá de las cuestiones personales que a cada uno lo lleven a estar solo, cuando la soledad pesa, es momento de actuar. Hay infinidad de posibilidades de conectarse con gente y establecer nuevas amistades… O de recuperar las antiguas.
  7. No le dedico el tiempo suficiente a mis hijos. Lo ideal sería proponer cambiar o reducir la jornada laboral, para poder estar más tiempo en casa. Pero, en la realidad, son muy pocas las personas que pueden conseguirlo. Entonces, lo mejor será tener en cuenta que importa más la calidad que la cantidad de las horas que se le dedican a los chicos: es mejor que se les preste atención o ayude en las tareas durante una hora, a estar con ellos durante tres horas, sin dirigirles en ningún momento la palabra.
  8. Soy un/a maniático/a. Para acabar con las manías, primero hay que saber dominarlas. Empiece por intentar afrontar aquellas menos importantes o que usted considere que no le perturban tanto y, si lo logra, pase a enfrentarse con las demás. De todos modos, tenga en cuenta que se puede ser feliz siendo maniático/a de la limpieza, por ejemplo. Solo hay que tener en cuenta que no moleste a quienes conviven con usted.
  9. Tengo temor al qué dirán. La inseguridad y la timidez se pueden combatir sin pensar en ellas y, simplemente, haciendo lo que hay que hacer, es decir, cumpliendo con las responsabilidades asumidas en el trabajo, la casa, el colegio de los hijos, etc.
  10. Los problemas no me dejan dormir. Leer un buen libro o ver una película que la distraigan, puede ayudar. Tomar infusiones de manzanilla o valeriana también colabora a relajarse, como darse un buen baño antes de acostarse. Además, cene liviano. Y si tuvo una comida importante, intente caminar un rato o permanezca un rato levantado antes de ir a dormir. Hacer ejercicio durante el día, no consumir cafeína ni alcohol y tratar de tomarse la vida con más filosofía –intentando ver el vaso medio lleno en lugar de medio vacío-, pueden colaborar a que tenga un sueño placido. Los problemas se podrán solucionar al día siguiente.
  11. Me olvido de las cosas… Fruto del estrés en el que estarnos inmersos, comúnmente olvidamos fechas importantes, horarios de reuniones, tareas pendientes o números de teléfono. Es momento entonces, de pisar el freno y replanteamos la forma de vida. O al menos, de respirar profundamente e intentar relajarnos. Organícese de otra manera o busque ayuda profesional. También suele ayudar el comenzara practicar yoga o hacer alguna actividad física que ayude a canalizar emociones y tensiones.
  12. ¿Cómo se hace para organizar una nutrición equilibrada para la familia? Más allá de que hay que tener presupuesto, lo ideal es seguir las bases de la pirámide nutricional Es decir: a diario, pan, cereales, arroz y pastas. De cuatro a cinco veces por semana frutas y vegetales. De dos a tres veces por semana: leche, yogures, quesos, carne, pescado, legumbres, frutos secos, huevos.
  13. Me asusta hablar en público. El problema puede estar radicado en la inseguridad y en la falta de autoestima. Pruebe haciendo ejercicios en su casa, leyendo en voz alta para su familia y después, participe en aquellos lugares o reuniones donde se sienta seguro, como entre amigos. Poco a poco irá reforzando su autoestima.
  14. Siempre estoy desganado/a. Tenga más en cuenta su alimentación. Tal vez, esté consumiendo pocas vitaminas o minerales. Si no sabe cómo solucionarlo, acuda al médico. También puede intentar cambiando algunos planes: ¿por qué no comenzar a caminar más, salir a ver vidrieras, trotar por el parque con amigas? Se sentirá mucho más animada…
  15. Soy desordenado/a con mis cuentas… Si suele sentirse abrumada por las cuentas para pagar -y no sólo porque no llega a fin de mes con el sueldo-, la propuesta es ubicarlas en una caja o cajón, todas juntas, a medida que van llegando, en vez de dejarlas “tiradas por allí” o pegadas con imanes en la puerta del frigorífico (aunque este recurso suele servirle a algunos para recordar los vencimientos)

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