Bvlgari Man: Fragancia para hombres

Bvlgari

La nueva fragancia de Bvlgari Man representa una dosis de aire fresco y complementa una colección indispensable para el hombre moderno.

Hace 20 años, Bvlgari dejó en manos de Alberto Morillas, uno de los maestros perfumistas más respetados del mundo, la creación de una fragancia que pudiera reflejar y proyectar la esencia del hombre Bvlgari.

El resultado fue una de las líneas más emblemáticas y exitosas de la marca: Bvlgari Man, que busca evocar el poder de los elementos de la naturaleza y rendirles homenaje por medio de los aromas. El fuego y la tierra fueron representados en los capítulos anteriores de la colección, In Black —con toques orientales, personifica lo sagrado y lo sensual—, Wood Essence y Wood Neroli —con notas amaderadas, comunican el arraigo y animan a vivir el presente—. Ahora, tal como hizo en su momento, Morillas presenta una clase de perfumería clásica, pero de toques modernos, que condensa los gustos olfativos: frescura, elegancia y libertad, y qué mejor que el aire como elemento para representarlo. Así nace el nuevo integrante de la familia de fragancias, Glacial Essence.

VENDAVAL EMBOTELLADO

Dicen los yoguis que la vida de las personas se mide por el número de sus respiraciones, es decir, por la cantidad de aire que dejamos entrar al cuerpo. Respirarlo nos da claridad, nos enfoca y, básicamente, nos llena de vida. Pero su fuerza también permite transformar las cosas: encender el fuego, convertir el agua en hielo, controlar la corriente de los ríos, mecer los árboles y romper el silencio cuando su soplo acaricia las montañas. Por eso no es fortuito que sea el centro de la campaña preparada por Bvlgari para este año, pues encarna la masculinidad indomable y sin límites de los hombres que buscan la grandeza que, al igual que un vendaval, modifican su entorno y, a la par, cambian por dentro.

Glacial Essence es un eau de toilette, propiamente un fougére —una familia olfativa que nos remite a la atmósfera del bosque, con hierbas, helechos y musgos cubiertos de llovizna—, cuyas notas de salida comunican una frescura chispeante gracias al geranio, al jengibre y a las bayas de enebro; su corazón amaderado y herbal combina el sándalo australiano, el orris —nombre que recibe la raíz de un tipo de lirio que crece principalmente en la Toscana italiana— y la artemisia —una hierba medicinal de olor muy particular—que le dan un toque de exotismo; y termina con notas de fondo de cedro de Alaska, Clearwood —usado en lugar del pachuli y con un olor muy similar— y el almizcle, que redondean el frescor. En conjunto, estas notas olfativas orquestan aromas de alto contraste, entre la calidez de las maderas y la frescura herbal, que evocan naturaleza pura y aire limpio —como el que hay en la cima de una montaña nevada—, perfectamente fácil de llevar en cualquier ocasión.

LO QUE ES DE LA  NATURALEZA, VUELVE A ELLA 

Bvlgari no sólo busca expresar elementos naturales en sus fragancias, sino también rendirles tributo por medio del respeto y el equilibrio con ellos; por eso quiso que sus procesos y materiales tuvieran la responsabilidad ambiental siempre en la mira. La botella, con reflejos azules y grisáceos —en sintonía con los tonos del hielo y el cielo—, está fabricada con cristal producido por Stoelzle Masniéres Parfumerie SAS, una empresa ambientalmente responsable que compensa sus emisiones de dióxido de carbono y usa electricidad cien por ciento procedente de energías renovables. El empaque que protege el frasco está hecho con papel de fuentes responsables certificadas que aseguran su trazabilidad y que permiten saber con certeza de dónde proviene la madera. Todo ello refuerza el compromiso de la firma romana de conservar el equilibrio con la naturaleza y con los procesos sustentables.

A LA CONQUISTA DE LA GRANDEZA

Para la campaña con la que presentó a nivel global su nueva fragancia, Bvlgari decidió recrear una atmósfera donde se aprecien el necesario balance entre la mente y el cuerpo, en el cual se exprese el potente leitmotiv de la colección Bvlgari Man. Un glaciar natural de Breuil-Cervinia, en los Alpes italianos, a 12,000 pies de altura, fue el escenario perfecto para realizar las tomas que terminaron de darle el feeling de pureza y frescura intensa presentes en la fragancia. Haber elegido una montaña nevada también confirmó lo adecuado del lema detrás de Bvlgari Man Glacial Essence, Conquer Your Greatness, ya que llegar a la cima no sólo representó un reto en sí mismo, sino que expresa, a la vez, el desafío que lanza la firma italiana: no importa lo difícil que parezca una meta, tienes lo que se necesita para alcanzarla, cuentas con lo que se requiere para conquistar tu propia grandeza.

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