Coco mademoiselle, el perfume más seductor de mujer

Coco Mademoiselle Eau de Parfum Intense

Las mujeres exigentes y seductoras apuestan por la intensidad y el magnetismo de la nueva fragancia de Chanel.

La seducción es un juego de miradas, sonrisas y provocaciones que surgen, descaradas e intencionadas, y que forman parte de un lenguaje sensorial, intuitivo y cómplice. Este universo de coqueteo y contrastes es la esencia de Coco Mademoiselle Eau de Parfum Intense, un perfume que reafirma su territorio y la esencia de la fragancia original, pero va un paso más allá. Esta nueva e intensa expresión olfativa de Chanel está destinada a las mujeres exigentes y seductoras que no quieren ser olvidadas y asumen sus extravagancias, pasiones y excesos con una amplia sonrisa.

UNA NUEVA DIMENSIÓN

El doble juego de seducción de Coco Mademoiselle, que aún la aparente frivolidad con el carácter afirmado y el frescor cítrico con el fuego ardiente de la madera, se potencia más con esta nueva fragancia. “Quise mantener la fórmula inicial, ofreciendo a la vez una dimensión nueva. Tuve el deseo de aumentar las proporciones de fracción de pachulí y llevarlo al extremo. De desplegar su potencia sobre la piel sin desnaturalizar el frescor de la salida”, confiesa Olivier Polge, perfumista creador de la Maison Chanel.

Esta dosis potenciada trae como resultado un perfume femenino intenso en el que se reconoce la naranja de Sicilia y la bergamota de Calabria, además del acento afrutado que distingue a Coco Mademoiselle. A los pocos minutos, el pachulí de Indonesia se arraiga y se eleva, envolviendo el corazón de rosa y jazmín. El magnetismo de este perfume se ve potenciado por la combinación de una proporción mayor de hojas de pachulí con un acorde ambarino formado por toques de haba tonka y vainilla de Madagascar.

Madagascar es una preciosa isla que alberga una fauna y una flora únicas. Al noroeste de este paraíso situado en el océano Índico se halla Nosy Be, una diminuta y preciosa isla que alberga el Ylang Ylang, una flor tropical cautivadora. Su nombre significa flor de flores en malgache y es apreciada por su vistoso colorido, su exotismo y su sensualidad.

Esta especie tan genuina es la materia prima con la que se ha elaborado J’adore In Joy, la nueva versión de la icónica fragancia J’adore, de Dior. “Si he querido esta esencia precisa es porque posee notas muy cercanas a las de la flor, pero también una nota salada. Encaja perfectamente en la composición de J’adore In Joy que, a su vez, está construida en torno a un acorde salado incisivo”, precisa François Demachy, perfumista-creador de Dior.

UNA PODEROSA NOTA SALADA

Esta flor sorprendente se apoya sobre un Ylang Ylang a medida, trabajado en la localidad francesa de Grasse, cuna de los perfumes. Allí se ha llevado a cabo un largo y detallado proceso para poner en valor una nota salada adecuada y transformarla en una flor Dior.

El proceso de fraccionamiento consta de numerosas etapas de destilación hasta alcanzar un corazón de Ylang, es decir, una nueva esencia cincelada al detalle, depurada y valorizada. Este minucioso trabajo requiere de intuición, escucha y saber hacer para que la bella nota salada y solar brille en J’adore In Joy.

El resultado es una fragancia que incluye jazmín sambac, neroli y nardo, las flores míticas de J’adore, así como una sal fresca y floral con una nota de melocotón afrutada y jugosa. Impregnada de una fuerza vital, esta original mezcla conforma un néctar salado, ligero y refrescante. “He creado un acorde afrutado-salado inédito para que las flores blancas brillen. Una flor de sal de actitud actual que emana literalmente alegría”, asegura Demachy. ¡Toda una declaración de amor a la vida!

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