Consejos para comprar plantas en el vivero

comprar plantas en viveros

Ir al vivero es una de las mejores experiencias para un aficionado a la jardinería. Pero no hay que entregarse a la primera impresión, ni chiflarse por el primer ejemplar que tengamos en nuestras manos, si lo que quieres es acertar con las plantas que te lleves a casa. Aquí tienes algunas claves a tener en cuenta antes de comprar.

Es fácil dejarse llevar por la exuberancia, el color o la fragancia de las plantas que vemos nada más entrar en un vivero. Pero hay que contenerse y reflexionar -de forma realista- sobre el jardín que tenemos. Lo primero, calcular el espacio del que dispones. Y lo segundo, pensar en la exposición (es decir, la cantidad de sol que recibe). Elegir las plantas que se adaptan a las condiciones que van a tener en tu casa es el primero de los pasos para tener éxito en tu compra. Una buena práctica es leer las etiquetas, no solo para ver el precio, también ofrece la información que necesitas sobre la exposición solar que requiere, el tamaño que llega a alcanzar e incluso la cantidad de riego que necesita. Además, si la planta en cuestión resulta venenosa debe indicarlo aquí. Y ante la duda, pregunta y vuelve a preguntar. Una cosa buena que tiene comprar en viveros y centro de jardinería frente a otras superficies (además del precio, que suele ser mejor), es que el personal está mejor formado y puede asesorarte.

EVITA LLEVARTE UNA PLANTA ENFERMA

Llevarse una planta enferma a casa puede ser un error a pagar caro, pues puede contagiar al resto del jardín. Por eso debes observar bien el ejemplar en cuestión. Mira bien el haz y el envés para comprobar que no existen manchas, que podrían ser síntomas de enfermedades fúngicas. A veces cogemos la primera planta de la mesa de exposición, pero conviene fijarse más, por si las que están en el centro presentan mejor aspecto. Una planta está sana si la parte aérea está proporcionada con el tamaño de la maceta y sus raíces son abundantes y de color claro. Comprueba que tiene brotes nuevos, y capullos por abrir, en lugar de las que tienen todas las flores abiertas. No te lances a las más grandes, pues las más jóvenes son las que mejor se adaptarán a tu jardín. Ni tampoco por las que sus raíces se salen por los agujeros o asoman por arriba, ya que indicaría que llevan demasiado tiempo en la misma maceta. Si necesitas comprobarlo, no te cortes y coge el ejemplar del tallo para ver el cepellón. Si al sacarlo de su contenedor la tierra cae dejando desnudas las raíces, significa que está recién trasplantada y que podría tener problemas a la hora de arraigar luego en tu jardín. Hay que llegar a un término medio entre las recién trasplantadas y las que llevan demasiado tiempo esperando en el vivero a ser compradas.

NO TE LA LLEVES SI…

  • Tiene las hojas marchitas, amarillentas, con bordes resecos o agujeros.
  • Tiene manchas en las hojas; podrían ser hongos.
  • Sus tallos son larguiruchos y con pocas hojas.
  • Presenta raíces muy oscuras o blandas al tacto; signo de pudrición por encharcamiento.
  • Está seca o sus lados están desiguales.
  • Tiene verdín o moho en la superficie.
  • Presenta malas hierbas.

QUE NO SUFRAN EN EL VIAJE

Una vez adquiridas, lleva tus plantas a casa en cajas de cartón. Puedes colocar entre los contenedores pelotas de papel de periódico arrugado para estabilizarlas y que no se caigan en las curvas o con los frenazos. Acuérdate de llevar el maletero vacío, para poder llevarlas dentro al resguardo del sol directo. Si el ejemplar es muy grande, acóplalo en el hueco del copiloto. Una buena idea es meter el follaje en una bolsa grande anudada al tronco, para evitar que se desgarre. Ve directo tras la compra y, en caso de tener que hacer una parada corta, aparca en la sombra y deja algo bajadas las ventanas.

¿Te gusta este post? ¡Compártelo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *