Cuando fertilizar el césped

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El fertilizar el césped tiene un objetivo doble, ya que además de aportar un alimento al césped, repara de alguna manera los daños que los dueños del césped pueden provocar. El empleo de fertilizantes permitiría alimentar el césped con nitrógeno, con potasio, con magnesio y con elementos indispensables para la vida como son hierro, el magnesio, el cobre el zinc, etc.

La función de los fertilizantes

  • El nitrógeno: Muy efectivo para la vegetación, favorece el crecimiento de las hojas y las raíces arraiguen en el suelo. Actúa sobre el color.
  • Los fosfatos: Favorecen el sistema de raíces, sobre todo durante el crecimiento y la siembra.
  • La potasa: Esencialmente actúa para estimular el crecimiento. Refuerza las defensas ante el frio, la sequedad y las enfermedades.
  • El magnesio: Complemento de la potasa, enriquece los suelos pobres.
  • El azufre: Da un hermoso color al césped, refuerza sus medios de defensa ante el frio, las enfermedades.
  • El calcio: Nutre y regula la estructura y las cualidades físicas del suelo.
  • Los oligoelementos: Participan en la alimentación de las plantas pero en cantidades pequeñas. Se utilizan para combatir las carencias.

El uso de fertilizantes es un problema complejo que solamente el profesional domina. El aficionado podrá simplificar el problema si utiliza un abono especial para el césped y si siguen las instrucciones del fabricante. De todas maneras se aconseja utilizar los abonos de larga duración. También se puede encontrar en el mercado abonos lentos o progresivos. Estos han aparecido para paliar los defectos de los abonos minerales (perdida de minerales por el agua, contaminación del entorno, riesgo de salinidad…).

¿Cuándo hay que fertilizar?

Se aconseja dejar que el césped crezca normalmente el primer año y esperar a intervenir por primera vez, y sirviéndose de un abono de crecimiento lento, cuando dicho crecimiento comienza a aminorar, es decir en junio.

Si se desea un césped pasable, un abono de fertilizantes al año será suficiente. Sin embargo si se quiere disfrutar de un césped hermoso habrá que abonar 1 o 2 veces más.

El segundo abono se hará en agosto, evitando los periodos de fuertes calores.  Habrá que regar dicho abonado si entre tanto no ha llovido.

El último abonamiento tendrá que hacerse a más tardar en otoño y todo ello para que el nitrógeno de acción lenta pueda depositarse en el suelo como reserva hasta la primavera para que así pueda favorecer el primer brote.

Los abonos naturales a base de algas, de sangre seca, de harina de huesos, de guano, etc. Tienen que aplicarse durante el invierno para que cuando llegue la primavera estén al alcance de las raíces.

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