Cultivando Aloe Vera en el hogar

Fotografía cortesía de nutricion.pro

Sin duda alguna, todos hemos oído hablar de esta planta, ya sea por sus propiedades curativas en la piel o por su presencia en varios alimentos, bebidas y otros productos. A continuación os damos algunos consejos para cultivarla y para utilizar el gel que obtenemos de sus hojas.

El Aloe Vera es una planta muy fácil de mantener en casa y no requiere de muchos cuidados. Tiene que estar en un ambiente donde la temperatura sea cálida y no haya mucha humedad. Si quieres ubicarla en la tierra del jardín, puedes ponerla al sol, pero ten en cuenta que si este le da demasiado las hojas pueden ponerse marrones. Si por el contrario prefieres ponerla en una maceta, son más recomendables las de terracota o barro, ya que dejan pasar mejor la humedad.

Cuando riegues la planta, es muy importante evitar que el agua se estanque alrededor. Intenta colocar la planta en un lugar donde la tierra sea más arenosa y haya un buen drenaje. Además, en invierno puede pasar periodos de tiempo sin necesidad de regarla. Si ves que las hojas se ven algo arrugadas y cada vez más finas, significa que la planta necesita más agua.

Una de las ventajas de cultivar Aloe Vera en casa es que puedes utilizar el gel de sus hojas para remedios caseros sobre la piel. Tiene efectos muy buenos ante cortes y heridas, quemaduras, picaduras, acné… Lo primero que debes hacer es despegar una hoja con mucho cuidado de una planta que tenga como mínimo un par de años y, si es posible, que no se haya regado en los últimos cinco días. Haz un corte transversal en la hoja para sacar el gel y mézclalo con un poco de aceite de oliva, ya que es un gel que reseca mucho la piel una vez usado. Es importante que apliques el gel en ese mismo instante, ya que se oxida muy rápido una vez abierta la hoja.

 

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