Hijos y segundas nupcias

hijosSi una relación de pareja es compleja, lo es mucho más cuando existen hijos de relaciones anteriores. Sin embargo, las segundas oportunidades pueden valer la pena, es cuestión de encontrar el equilibrio.

Tomar la decisión de rehacer la vida en pareja después de un fracaso matrimonial o el deceso de uno de los cónyuges puede ser muy difícil; y si a esto le agregamos la existencia de hijos pueden existir muchas más dudas e inclusos estar reacios a volver a formar una familia completa, pues no solamente tendrán que trabajar en una relación de pareja, sino esforzarse en la relación con los hijos de esta.

Esta relación puede llegar a ser un obstáculo y llegar a la ruptura del segundo matrimonio, en el caso de que exista una mala convivencia o conflictos.

La pareja debe estar conciente de que su compromiso se extiende a los hijos del otro y habrá de actuar con mucho tacto e inteligencia para conseguir que esa relación sea un éxito.

En cuanto a los hijos, la formación de una nueva familia puede provocarles una serie de sentimientos como celos o sentimientos de culpa, lo que hace que rechacen la nueva situación.

De acuerdo al portal Pulevasalud.com, estas reacciones se deben a varios motivos:

*En el caso de un divorcio previo, siempre implica un momento traumático para los hijos. Sin embargo, ellos podrían mantener la ilusión de la reconciliación de sus padres, y una tercera persona en la vida de uno de ellos implica un obstáculo para que eso se dé.

– Los hijos pueden ver a la nueva pareja de sus padres como un enemigo o rival, que les quitará el tiempo de atención y el cariño. Ante esto, es fundamental comunicarse con ellos, escuchándoles y procurando entender lo qué están sintiendo. Hay que hacerles ver que esta nueva persona no va a afectar la relación con ellos. Es fundamental estar pendientes de cómo se van adaptando a esta situación.

– A veces, como muestra de lealtad hacia uno de los padres, los hijos pueden rechazar a la nueva pareja de uno de ellos

– Para los menores de cinco años dejar de vivir con su padre o con su madre y, además, convivir con otra pareja, podría ser muy desconcertante y traumático, no logran entender lo que está sucediendo y acusan mucho este cambio de vida. Se vuelven muy arrebatados y nerviosos.

– En el caso de niños menores de doce años, pueden llegar a tener sentimientos de soledad, con miedo a ser abandonados o que los dejen de querer. Puede haber casos de depresión, pérdida de las relaciones con sus amigos y un bajo rendimiento escolar.

– Si los hijos son adolescentes pueden reaccionar de dos maneras: maduran rápidamente,  asumiendo la situación, aunque no les guste ni la acepten; o manifiestan un rechazo absoluto, causando conflictos en la pareja y el hogar. Se muestran antisociales, deterioro en las notas de la escuela e incluso recurrir a drogas.

Comprensión y comunicación

En cualquier caso, es vital explicar claramente esta situación a los hijos, dentro de lo que ellos puedan entender, de acuerdo a su etapa de desarrollo. También, dejar que expresen sus sentimientos, sin desaprobar lo que intentan decir de su nueva pareja, hay que dejarles liberar sus sentimientos de frustración, temor, desaprobación, angustia y/o enojo.

Hay que darles tiempo para que acepten a la nueva pareja o para que asuman la nueva situación, no forzándolos porque sería contraproducente.

En cuanto a la nueva pareja, su papel será diferente al de padre o madre de los hijos del otro, así que no se debe intentar reemplazarlos, regañarlos, pues ellos tienen un padre o una madre que son quienes van a educarlos, en el caso de que no haya fallecido. El hecho de ser pareja de la madre o padre de ellos, no implica que tenga derechos sobre estos.

Con el tiempo y si la pareja es aceptada, podría intervenir y participar de sus vidas, pero al principio lo más recomendable es mantenerse al margen.

Si por el contrario, los hijos demuestran intolerancia, rechazo e incluso manifestaciones desagradables hacia la nueva pareja de uno de sus padres, es necesario que esta se lo cuente al padre o la madre de ellos para que sean estos quienes los corrijan y no permitan que exista una agresión verbal o hasta física hacía el nuevo miembro de la familia.

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Fuente: ella.laprensagrafica

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