Los mejores árboles frutales para el jardín

Árboles frutales

Al placer de recoger y disfrutar de tu propia fruta, súmale lo fácil que son de cultivar y lo bonito que hacen en el jardín. Plántalos junto a los macizos, bordeando el camino o incluso en el patio o la terraza. Merecen la pena.

Los árboles frutales te darán muchas alegrías. Por una parte, cualquiera que sea su variedad, constituyen elementos muy decorativos gracias a su rica floración primaveral, sus ramas cargadas de frutas de colores y, en ocasiones, por su bello follaje en otoño. Por otra parte, podrás disfrutar del placer de recoger frutos frescos gran parte del año.

No creas que los frutales están reservados para grandes superficies. Por su amplia gama de variedades, formas y tamaños, pueden adaptarse a espacios muy limitados, ofreciendo cosechas igualmente sabrosas y abundantes. Incluso hay formas enanas que se cultivan en macetones, así que también harán las delicias de los que solo disponen de terraza o balcón.

BUENOS COMPAÑEROS DEL JARDÍN

Para que las cosechas sean copiosas tienes que tener en cuenta un aspecto básico: ¿se trata de una variedad autofértil? Si la respuesta es negativa, tienes que disponer en el entorno de un sujeto polinizador, como abejas o pájaros, a los que además hay que cuidar para preservarlos. Perales (Pyrus communis), manzanos (Malus domestica), ciruelos (Prunus domestica), cerezos (Prunus avium)… aunque tienen variedades autofértiles, fructifican mejor si se les pone a su disposición un compañero. Solo melocotoneros (Prunus persica), nectarinas (Prunus pérsica nectarina) y albaricoqueros (Prunus armeniaca) prosperan de forma aislada con buenos resultados.

Para que el resultado sea más sencillo, elige la variedad que mejor vaya con tu jardín, según el espacio que tengas, así como el clima, la orientación y el tipo de suelo. En cuanto al tamaño, a modo de orientación, un árbol en forma de huso (arbusto u otro) ocupa 10-15 m2 de suelo; un ejemplar de porte medio, 20-25 m2 y uno de porte libre, 35-65 m2. La altura varía de los 4/5 hasta 7/8 metros. Si el suelo de tu jardín presenta determinadas características (como fuerte tendencia ácida o calcárea), tendrás que optar por un patrón de injerto que se adapte a la naturaleza del terreno

CUIDADOS BÁSICOS DE LOS FRUTALES

Cuando plantes tus frutales tendrás que colocarles un tutor, de cara al viento, para sujetarlos hasta que hayan arraigado por completo. Cava también un alcorque para depositar allí el agua de forma que la aprovechen mejor sus jóvenes raíces.

En verano dispón en el alcorque un acolchado con corteza, paja, compost… para mantener más frescas las raíces.

En los primeros años de vida es muy importante aligerar la cantidad de frutos, ya que si es abundante, existe el riesgo de que el árbol se agote, de que se quiebren sus ramas y de acentuar los efectos de la alternancia (que dé frutos un año de cada dos). Por otra parte, tendrás que podarlo hasta que consigas la forma deseada. Suprime las ramas demasiado verticales, alejadas del tronco, débiles, enfermas, muertas y despeja el centro. Y no te olvides de los tratamientos en invierno a base de aceites minerales para eliminar los huevos, esporas, larvas… que se ocultan en las rugosidades de la corteza.

PLÁNTALOS AHORA

Antes de que la primavera avance, es un buen momento para plantar frutales. Recuerda que debes separarlos bien, dejando no menos de cuatro metros entre ejemplares para facilitar el mantenimiento y la cosecha. Después, riega de manera abundante y procura que el primer año no les falte el agua. Cada primavera cava el suelo y aporta un abono equilibrado. Y en invierno te tocará incorporar estiércol y podar para mejorar la fructificación.

EL MELOCOTONERO

Necesita bastante luz y un clima templado para cuajarse de frutos. Pertenece a la familia de los Prunus y ofrecen una hermosa floración en primavera.

EL CIRUELO

Es uno de los frutales más rústicos y fáciles de cultivar. Tiene muchas variedades con frutos amarillos, rojos, verdes y hasta azul-violeta.

EL NARANJO

Son las estrellas de todo el Mediterráneo gracias a su follaje perenne, su aromática floración a azahar y su larga y rica fructificación.

LA HIGUERA

Propias de regiones cálidas, son árboles más anchos que altos, con frutos de color verde que tornan a negro al madurar.

EL MEMBRILLERO

Es un pequeño árbol caducifolio de 3-5 m de altura y lento desarrollo. Su fruto grande y globoso tiene un perfume dulzón. Puedes guiarlo por una pared o alambrada en forma de abanico.

EL NÍSPERO

Es súper resistente, pero solo fructifica en regiones con una temperatura media de 15° C. En las demás, podrás disfrutar de sus bellas floraciones.

EL CEREZO

Además de por sus rojos frutos, destaca por su blanca floración primaveral extraordinariamente  bonita. Protégelo del pulgón; uno de sus peores enemigos.

EL PERAL

De hoja caduca, este árbol adquiere un aspecto bastante retorcido si se deja crecer libremente. Las hojas cambian a un bello color en otoño. Produce grupos de flores blancas en primavera.

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