Los primeros purés del bebé

pures-de-bebeDesde los 6 meses tu hijo necesita probar nuevos alimentos, la leche ya no es suficiente. Es hora de introducir los purés.

El paso de la lactancia en exclusiva a la introducción de nuevos alimentos en la dieta del bebé es todo un hito para la familia. Y a las madres, para qué negarlo, nos hace mucha ilusión, porque es una forma de comprobar que nuestro hijo se va haciendo mayor y tiene nuevas necesidades.

Alrededor del quinto mes el pediatra te habrá aconsejado comenzar a añadir cereales a su leche. Y ahora, en el sexto mes, hay que empezar con los purés. ¿Cómo hacerlo para que el éxito sea seguro?

SIGUE LOS CONSEJOS MÉDICOS

La primera pauta que tienes que seguir es fácil: poner en práctica todos los consejos del pediatra. Confía en él y haz lo que te diga, porque los especialistas de los hijos de tus amigas o de tus hermanos pueden tener criterios algo diferentes.

Y todos son buenos y correctos. Tú fíate de tu médico. Es posible que prefiera comenzar con los purés de frutas, en cuyo caso te indicará que se los prepares de una manera sencilla y utilizando primero sólo una fruta, luego, dos, tres y cuatro, sin endulzarlos con azúcar ni con miel. Las más básicas son la naranja, la manzana, el plátano y la pera.

ESCOGE BIEN LAS VERDURAS PARA HACER EL PURÉ

No obstante, lo más común es iniciar al niño en los purés con los de verduras. Éstas no suelen ocasionar tantas alergias como las frutas, con lo que pueden utilizarse más tranquilamente; eso sí, dejando las espinacas, las acelgas, la remolacha y los nabos (con mucho contenido en nitratos) y todo tipo de coles (muy flatulentas) para cuando el niño tenga 1 año.

Por precaución, puedes empezar haciendo el puré con patata y una sola verdura (puerro, por ejemplo), esperar unos días para comprobar que no hay ninguna reacción y añadir una segunda verdura, una tercera… Así, además, si algún alimento no le gusta o le sienta mal, descubrirás en seguida cuál es.

Las verduras más comunes en los purés de los bebés son la patata, las judías verdes, la zanahoria, la calabaza, el calabacín y el puerro (más suave que la cebolla y con similares nutrientes). También puedes incluir otras menos populares en los purés, pero también muy sanas, como el cardo (rico en fibra) o la lechuga (que suaviza la textura).

Puedes utilizar las verduras tanto frescas como congeladas, pero si al adquirirlas no estás muy segura de que estén en óptimo estado, decántate por las ultracongeladas, que mantendrán intactas sus propiedades. A la hora de cocinarlas respeta los tiempos de cocción de cada una (las zanahorias tardan más que el calabacín, por ejemplo), utiliza poca agua y no añadas sal. Durante su primer año de vida el bebé no precisa que sales sus comidas.

En cuanto a la cantidad, el propio bebé te va a hacer saber cuánto necesita. Al principio tomará sólo unas cucharaditas y tendrás que completar su comida con su toma de pecho o con su biberón de leche. Poco a poco irá comiendo más puré y tendrás que ir reduciendo la leche. Así llegará el día en que se tome el equivalente a un tarrito de puré completo (unos 250 g) y ya no precisará leche en esa comida, quizá un yogur de postre si le apetece.

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Fuente: crecerfeliz.es

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