OVIEDO. FIN DE SEMANA

ciudad de OviedoZarzuela, ópera, conciertos y danza se dan cita en Oviedo con programas especiales durante todo el año, constituyendo una completa oferta cultural.

Escenarios tan imponentes como el Teatro Campoamor o el Auditorio Príncipe Felipe se han convertido en un referente nacional para los aficionados a las artes escénicas. Además, la capital del Principado ofrece mucho más, desde su arquitectura hasta su gastronomía pasando por la naturaleza que le rodea y los agradables paseos por sus calles que hacen de ella un auténtico museo al aire libre.

Cultura de lujo

Oviedo vive un año más la temporada de ópera que tanta fama le ha reportado. Producciones como Werther, Turandot o Agrippina, entre otras, se representarán en el Teatro Campoamor desde septiembre de este año hasta enero de 2013. Este espacio acoge también la temporada de zarzuela.

La capital del Arte

Esta intensa actividad cultural se completa con el ambiente que respira la ciudad, un auténtico museo al aire libre. Así, se encuentra repleta de esculturas que los visitantes aprovechan para admirar y fotografiar. Ana Ozores se escapó de La Regenta, el famoso libro de Leopoldo Alas Clarín, para vivir ya para siempre en Oviedo. Ubicada cerca de la catedral de San Salvador, invita a pasear por las calles del casco antiguo de lo que para ella fue Vetusta.

Otra de las estatuas más fotografías de la ciudad es La Maternidad. El artista colombiano Fernando Botero quiso dejar su huella y para ello nada mejor que una de sus rotundas damas de bronce acompañada con su rollizo bebé, que se puede contemplar en la plaza de la Escandalera. Woody Allen también deseó estar presente en lo que para él es “un lugar especial, como si no fuera de este mundo, como un cuento de hadas”. Con estas palabras definió la ciudad de Oviedo el cineasta norteamericano al recoger el premio Príncipe de Asturias de las Artes en 2002. La figura de Allen caminará ya para siempre entre los transeúntes por el centro de la urbe.

plaza de polierDominando la perspectiva de la plaza de Porlier, mirando hacia la Catedral, se encuentra El Regreso de Williams Arrensberg, conocido como El Viajero, del asturiano Eduardo Úrculo, en su momento la estatua más famosa de la ciudad y la que inició la costumbre de fotografiarse junto a las esculturas.

Además de esta disciplina, la arquitectura cobra especial importancia a lo largo del Principado. Las iglesias de San Julián de Prados, San Miguel de Lillo y Santa María del Naranco son consideradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco y forman una de las más importantes muestras de arte prerrománico que se puede encontrar en toda la Península Ibérica. También son dignos de admirar ejemplos del gótico en el paisaje ovetense, pues la catedral de San Salvador es fiel a este estilo arquitectónico. En el corazón de dicho templo se encuentra la Cámara Santa, que alberga joyas y reliquias como el Santo Sudario, la Sandalia de San Pedro o la Cruz de la Victoria.

En cuanto a pintura, el Museo de Bellas Artes cuenta con obras de artistas españoles como Picasso, Murillo, Berruguete o Sorolla, y con una importante colección de pintores italianos entre los que cabe destacar al renacentista Tizziano.

museo de bellas artesOviedo es gastronomía

Una visita a este enclave no sería completa sin la degustación de unas fabes y un vasito de sidra. Que en Asturias se come bien no es ningún secreto. Su mar, campo y montaña ofrecen todo lo que uno pueda desear, con la calidad de las mejores materias primas: fabada, potes, mariscos (centollo y percebes), pescados (merluza y pixín), carne roxa y, por supuesto, una gran variedad de quesos artesanales (más de 40), que hace de Asturias la pequeña Suiza.

La gastronomía asturiana es uno de los tesoros de Oviedo. Una tabla de quesos, un plato de callos y para terminar, un tazón de arroz con leche puede ser el almuerzo perfecto para un día de visita a la ciudad. A media tarde, una tarta de almendras, un brazo de gitano o unas milhojas de crema; cualquiera de estas delicias puede convertirse en una buena merienda. Y por la noche, no pueden faltar unos culines de sidra en cualquiera de las sidrerías que llenan la ciudad. La calle Gascona, conocida como el Bulevar de la Sidra, es el lugar perfecto para disfrutar de esta típica bebida.

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Fuente: revistaviajeros.es

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