Problemas de sobrepeso en niños y adolescentes

obesidad-infantilEl exceso de peso entre los niños y los adolescentes es un problema que se ha venido agudizando en los últimos tiempos y sus efectos son cada vez más el motivo de consulta, no solamente en los consultorios endocrinológicos, sino también en el de los psicólogos.
Las implicaciones del sobrepeso para la vida de relación de nuestros jóvenes son muchas y provocan por lo general una gran dosis de sufrimiento.
A veces con el sobrenombre más o menos cariñoso que se le puede adjudicar en la familia otras con el más tajante rechazo o descalificación de su grupo de pares, lo cierto es que el niño o adolescente que excede su peso normal sufre lesiones en su autoestima y enfrenta dificultades para integrarse socialmente. Por ello, convendría de antemano a estas reflexiones comenzar por desmitificar el estereotipo del “gordito feliz” y prestar más atención a las necesidades de este sector de nuestra población juvenil.

Unos pocos kilos de más no es un indicativo de un problema de obesidad, pero sí puede estar señalando que hay una tendencia en el niño a aumentar de peso y que es necesario regular su dieta o involucrarlo en algo más de actividad física.

El diagnóstico de obesidad, generalmente es hecho por el médico cuando el peso del niño es por lo menos diez por ciento más alto del esperable para su edad o talla corporal. La obesidad comienza a instalarse generalmente entre las edades de 5 a 6 años de edad y en los años de la adolescencia. Algunos estudios han mostrado que un niño que es obeso entre los 10 y los 13 años, tiene un 80 por ciento de probabilidad de ser un adulto obeso.

¿Qué causa la obesidad?

Las causas de este trastorno pueden ser muy variadas  e incluyen la predisposición genética, biológica y los patrones familiares y culturales de alimentación.

Dentro de los factores genéticos se ha descrito que si uno de los padres es obeso, existe un 50 por ciento de probabilidad de que el hijo también lo sea. Este porcentaje aumenta hasta el 80 por ciento si ambos padres sufren de obesidad. Aún cuando ciertos trastornos físicos pueden contarse entre las causas del exagerado aumento de peso, solamente el 1 por ciento de los casos referidos a consulta tienen su origen en un desajuste fisiológico. La gran mayoría son debidos a causas conductuales y malos hábitos alimentarios.

La falta de ejercicio, una tendencia familiar a valorar emocionalmente la alimentación (mensajes como: “Come esto por mamá”,  “No desprecies lo que tu madre cocinó con tanto esfuerzo”, “El que come se mantiene sano”, etc.);  comer en exceso o picar entre comidas; conflictividad familiar; baja autoestima personal y depresión se encuentran entre las causas más frecuentes de la obesidad.

Problemas psicológicos relacionados al sobrepeso.

Contrariamente a lo que se cree popularmente, ser un “gordito” en la infancia o la adolescencia casi nunca tiene nada de feliz, ni por las causas psicológicas que la originan ni por los efectos sociales que acarrea.

El niño obeso tiene dificultades para la práctica de actividades físicas o competir en actividades deportivas y por lo tanto no es tomado en cuenta a la hora de crear grupos de esa índole o bien es objeto de mofa cuando participa en ellas.

Los calificativos graciosos o agresivos con los que se le pueda atacar  actúan directamente sobre la identidad que está desarrollando y se van quedando marcados como elementos de su personalidad. En función de la experiencia emocional que el muchacho viva de tales definiciones así va a ir moldeando sus actitudes y conductas futuras.

El “gordito” en el colegio despierta la creatividad sádica de muchos de sus compañeros, y hasta de algunos maestros, y con mucha frecuencia es motivo de escarnio por parte de ellos, con todo el sufrimiento que esto trae como secuela.

Ante esta situación insatisfactoria, los niños o  adolescentes pueden recurrir a mecanismos de defensa que le ayuden a soportar el difícil ambiente social que les toca vivir. Unos pueden aislarse del grupo, retraerse en tareas pasivas y negarse a participar en eventos que requieran destreza física. Otros pueden aprender a burlarse de sí mismos o de los demás y defenderse a través de la agresividad o de la descalificación. Y otros simplemente se vuelven indiferentes o insensibles a  las agresiones y se ríen de todo…He aquí “el gordito feliz”.

¿Cómo podemos ayudar a manejar el problema de la obesidad?

  • El primer paso es entender que se trata de un problema y no de una condición con la cual se puede vivir saludablemente.
  • En segundo lugar, hacer que un médico especialista evalúe el caso y pueda sugerir un tratamiento adecuado, ya sea mediante el control endocrinológico o mediante la prescripción de un apropiado programa dietético.
  • Revisar las actitudes y los hábitos familiares de alimentación. Planificar comidas más sanas para todos en la casa y tratar de reducir la ingesta de productos generadores de grasa corporal, controlando las porciones y reduciendo las calorías.
  • Tratar de controlar así mismo, lo que el niño ingiere en la escuela o en otros lugares a donde tenga que asistir para sus actividades regulares.
  • Planificar programas de mejoramiento físico para aquellos miembros de la familia que así lo requieran y participar en grupo. Es conveniente no hacer de esto una obligación o una imposición sino más bien darle un carácter divertido, de esa manera se aumentará la motivación del niño para tomar parte en ellos.
  • Hacer de la alimentación una actividad familiar placentera y evitar las comidas en el cuarto, viendo la televisión o usando la computadora.
  • Por último, si se encuentran rasgos de comportamiento o signos de conflictos emocionales que puedan ser causantes o derivados de la condición de sobrepeso, o si los planes de tratamiento en este nivel, generan conductas problemáticas en el niño, es recomendable solicitar una evaluación psicológica para colaborar en el buen resultado del tratamiento.

Por esto los programas de reducción de peso deben estar planificados tomando en cuenta los aspectos psicológicos y las resistencias que ellos generan.

Los pacientes deben ser animados a continuar en su esfuerzo con alegría, reforzando su autoestima con los elogios adecuados cuando logre una meta y estimulando su participación, sin presiones o amenazas.

El resultado de un proceso de adelgazamiento llevado de buena manera será mucho más efectivo y duradero que la dieta obligada o la imposición de las normas de salud.

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Fuente: psicoactiva.com

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