Que ver en Viena

Viena

La capital austriaca cobra vida con el sonido de la música, desde clubes de jazz estridentes y festivales de tres días hasta maestros lutieres.

Desde afuera, Viena parece envuelta en épocas pasadas: es famosa por sus temporadas de baile de salón –de tres meses–, donde hombres de traje y mujeres con peinados elaborados llenan regularmente las tres casas de ópera más renombradas de la ciudad. Más allá de la reputación pomposa de la capital austriaca, también es una metrópoli que celebra tanto a las estrellas en ascenso de la escena artística contemporánea como a los exponentes clásicos. Está enamorada de su presente, pero también de su pasado.

El jazz es importante en Viena; una pasión encendida por artistas como Hans Koller y Fatty George, quien alcanzó la fama en Europa y Estados Unidos en la posguerra. En PORGY & BESS, un club con poca iluminación decorado con terciopelo carmesí, una alineación estelar de artistas austriacos e internacionales encabeza la cartelera. Mientras que en el menos conocido ZWE, los espectadores prácticamente están codo a codo junto a los músicos. Como resultado, la atmósfera es eléctrica, tanto que los artistas locales ven este sitio sencillo como un rival del Blue Note, en la ciudad de Nueva York (porgy.at; zwe.cc).

Los noctámbulos se dirigen a la ribera del Danubio cuando llega el momento de divertirse. Aquí, clubes, bares y pop-ups atraen a una multitud diversa, desde los amantes del hip-hop hasta los aficionados al breakbeat. GRELLE FORELLE es un club nocturno de dos pisos que alberga algunos de los actos más emocionantes del house, techno e hip-hop, con instalaciones hipnóticas de luces neón y un sistema de sonido explosivo. Dirígete hacia el sur para encontrar FLEX, el sitio preferido de la metrópoli para el house y el electro. Gente de todas las edades y gustos se unen a la fiesta en DONAUINSELFEST, un festival de tres días al aire libre en Donauinsel, la estrecha isla entre el Danubio y el Nuevo Danubio. Se celebra el último fin de semana de junio y es gratis (grelleforelle.com; flex.at; donauinselfest.at).

La pasión por la ópera fluye por las venas vienesas con vítores similares a los rugidos de un partido de futbol cuando los actores salen al final de cada obra. Los actos populares más anticipados ocurren en la ÓPERA ESTATAL DE VIENA. Si no puedes conseguir un boleto, admira su fachada neorrenacentista (wiener-staatsoper.at).

En Viena abundan las salas de conciertos, pero para un sonido perfecto dirígete a MUSIKVEREIN, a unos pasos de Ringstrasse. Diseñada por el arquitecto danés Theophil Hansen, la sala suena tan bien como se ve. ¿El secreto? Debajo del suelo del escenario principal hay un nivel por completo hueco (musikverein.at).

Por siglos, los austriacos han manufacturado algunos de los violines y pianos más finos del orbe. BÄRBEL BELLINGHAUSEN es una de las lutieres más destacadas de la ciudad por sus creaciones hechas a mano. Visita su taller –solo con reserva– para aprender más de su trabajo (bellinghausen.at) o conoce más de la orquesta de Viena en la Colección de Instrumentos Musicales Históricos, donde puedes admirar tesoros como los pianos que alguna vez tocaron Liszt y Mozart (khm.at).

Cuando se trata de compositores, Beethoven es uno de los favoritos. Dos siglos después de que el pianista llegara a Viena y la hiciera su hogar, tributos a su vida y legado se pueden encontrar por toda la ciudad. Tal es el caso mosaico de la clave de sol al llegar al MUSEO BEETHOVEN, antigua residencia en Heiligenstadt que exhibe esbozos de su obra. De ahí dirígete a Karlsplatz, en el centro de la urbe, y admira el domo brillante del PABELLÓN DE LA SECESIÓN, una sala contemporánea que muestra el Friso de Beethoven, un mural pintado por el artista austriaco Gustav Klimt como un homenaje al compositor (wienmuseum.at; secession.at).

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