Trucos y consejos para trasplantar plantas a macetas

Trasplantar plantas

Las plantas en macetas permiten ajardinar terrazas y balcones, y en el jardín constituyen un elemento decorativo fácil de trasladar y renovar. Si a esto le añadimos unos truquitos para que exijan menos riego, podremos tener el jardín perfecto en cualquier lugar.

IDEAS PARA ELEGIR EL RECIPIENTE MÁS ADECUADO

Aunque las plantas se comercialicen en macetas de plástico lo bastante grandes y con un aspecto que permita suponer que se encuentran en el recipiente ideal, no dejes de cambiar la maceta, ya que la tierra necesitará un aporte de abono y además ese tipo de recipientes no son lo bastante aislantes para conservar las raíces húmedas durante los meses de más calor.

  • LA CERÁMICA SIN DECORAR: es económica y estética, y su ligera porosidad natural ayuda a las plantas a arraigar, una gran ventaja para las compras de primavera que deseamos que se fortalezcan antes de la llegada de las vacaciones. No obstante, como esta permeabilidad natural permite que penetre la humedad, se aconseja introducir estas macetas en maceteros 5 cm más anchos y más altos. Esta combinación es indispensable en el caso de los formatos pequeños (basta 20 cm de diámetro) para aislarlos mejor de los cambios de temperatura, ya que en este reducido volumen de tierra las raíces son tan sensibles a la sequía y a los golpes de calor como a las heladas en invierno.
  • LA CERÁMICA BARNIZADA: es muy estética, y la encontramos en numerosos estilos. Es más impermeable que la cerámica sin decorar, pero mucho más sensible a las heladas. ¡Ojo! Porque solo la cerámica artesanal de calidad resiste la lluvia y el posterior hielo en invierno sin resquebrajarse.
  • LA FIBRA DE VIDRIO: ultraligera y trabajada en formas modernas y preciosos colores, es perfecta y duradera, pero suele ser más cara.
  • EL ZINC Y EL METAL GALVANIZADO: estos metales son ligeros, irrompibles (si las soldaduras están bien hechas, lo que no siempre sucede en modelos económicos), pero tienen el inconveniente de que se recalientan al sol. Además, el metal galvanizado se oxida rápidamente por los puntos de soldadura. En resumen, no es aconsejable, aunque estos recipientes suelen ser muy bonitos y quedan bien en una casa contemporánea o en interior.
  • EL PLÁSTICO: es ligero, impermeable y se presenta en todos los estilos y colores, pero no es aislante. Es sensible a los impactos y se torna quebradizo por efecto de los rayos Uy. Es mejor usarlo como macetero (soporte) que como maceta.

¿CUÁNDO PLANTAR EN MACETAS?

Hay dos estaciones adecuadas para ello: en otoño, en terrazas y balcones porque la proximidad de los muros proporciona protección frente a los rigores del invierno (ojo, cuidado con las corrientes de aire). Y a principios de la primavera, cuando se tiene una terraza o un balcón expuesto a un viento gélido. En ambos casos, no te olvides de colocar cañizos que detengan los golpes de viento, ya que en invierno este hiela las plantas y en verano la seca, por mucho que intentes mantener las raíces húmeda.

Incluso en grandes macetas, las raíces pronto sufren con los cambios de temperatura y la falta de agua. No plantes demasiado tupido; intenta dejar unos 15 cm de separación entre las flores (heliotropo, lobelia o Coreopsis), 30 cm para los arbustos, las trepadoras y las grandes vivaces (carióptera, plumbago, madreselva, jazmín o rudbeckia) y 50 cm en los arbustos más grandes (adelfa, pitósporo o teucrio).

Cuidado, durante los 3 meses posteriores a trasplantarlas no hay que dejar que las plantas jóvenes tengan falta de agua.

TRUCOS PARA REGAR MENOS

RECUERDA ESTE LEMA: ¡MACETAS GRANDES, NO PEQUEÑAS! Con menos de 15 cm de ancho, las macetas se secan pronto y dejan poco espacio para las raíces. Opta por jardineras hondas y macetas de al menos 20 cm de diámetro, si es preciso, combinando plantas crasas, muy austeras, con flores o arbustos para que luzcan todo el año.

ELEGIR UNA TIERRA RICA Y CONSISTENTE ES CRUCIAL. No escatimes con la tierra. En general, las tierras de marca son más caras, pero mucho mejores que las de «promoción» a base de turba oscura, que se seca muy pronto después de regarla, o de restos de madera que pueden contener residuos de pesticidas perjudiciales para el crecimiento de la planta. Las tierras vegetales de buena calidad son a base de compost de hojas, o incluso de turba rubia, aunque esta es cada vez más escasa debido a que su extracción plantea problemas ecológicos (los yacimientos son limitados). Una tierra vegetal buena huele bien, es de textura suave, blanda y lo bastante consistente para retener la humedad y los fertilizantes.

INCORPORA AL SUSTRATO BOLAS HUMIDIFICANTES O HIDROGEL. Estas bolas, inspiradas por la función ultraabsorbente de un material inventado como relleno de los pañales para bebés, y parecidas a la tapioca cuando están secas, se transforman en una masa gelatinosa en contacto con la humedad. Una cucharada sopera mezclada con la tierra del fondo de una maceta de 20 cm de ancho libera el agua durante una semana, más o menos, pero hay que procurar que no asciendan a la superficie, por ejemplo al remover la tierra, ya que entonces no solo pierden sus propiedades, sino que los fragmentos gelatinosos mezclados con la tierra no resultan estéticos. Ventajas: son adecuadas para todas las plantas y duran tres o cuatro años. Inconveniente: su precio es elevado.

USA TELAS ABSORBENTES. Se trata de trozos de tela gruesa que se colocan en el fondo de las jardineras. La tela se empapa de agua y más tarde la va liberando progresivamente, pero esta humedad constante no es del agrado de las plantas originarias de zonas secas. Los geranios (pelargonios), por ejemplo, al llegar el otoño se pudren en contacto con este material. Las telas en general se venden precortadas, lo que limita su uso a las jardineras o los recipientes previstos por el fabricante.

ACOLCHA CON MINERALES. En centros de jardinería encontrarás una amplia oferta de guijarros, grava, bolas de cristal y de arcilla, trocitos de pizarra o de ladrillo. Son particularmente interesantes la piedra pómez y la puzolana; unos materiales ligeros y limpios. Evita la grava fina, porque se mezcla de inmediato con la tierra, perdiendo eficacia y belleza. Observarás que bajo las piedras o la grava el suelo está húmedo, incluso en plena canícula. Además, incluso los materiales más ligeros, como la piedra pómez, resultan más estables que los empajados vegetales, que se los lleva el viento o se escapan al regar.

PASO A PASO ¡HAY QUE CAMBIAR LA MACETA!

A las plantas en flor a menudo les cuesta aclimatarse, ya que están acostumbradas a riegos frecuentes y regulares acompañados de abona un programa si las cultiva fíjate cómo aclimatarlas fácilmente y para conseguir que duren mucho.

  1. Sumerge la planta en un cubo con agua fresca hasta la base de los tallos. Déjala en remojo toda la noche.
  2. Elige una maceta 10 cm más ancha y más alta que la de origen. Llénala con tierra vegetal de marca hasta 1/4 de su altura y riégala copiosamente hasta que la tierra y la cerámica queden saturadas de agua.
  3. Haz caer la tierra vieja con un tenedor, y, si es preciso, corta las raíces demasiado largas con un cuchillo bien afilado o tijeras. Luego coloca la planta en el centro de la nueva maceta, de modo que su cuello quede a unos 3 cm del borde superior de la maceta. Llénala con la misma tierra, si es posible mezclada con 1/3 de tierra de jardín, hasta 3 cm por debajo del borde para cubrir con un empajado protector.
  4. Coloca un plato bajo la nueva maceta y rocía generosamente la planta con una alcachofa fina.

¿Te gusta este post? ¡Compártelo!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *