Tu bebé necesita que le mezas

Aunque quizá todavía oigas a alguien decir que vas a malcriar a tu hijo por cogerlo tanto en brazos, hace ya mucho tiempo que se sabe que esta muestra de afecto sólo repercute para bien en los bebés.

Quieres saber por qué a tu hijo le tranquiliza tanto que le mezas en tus brazos? La respuesta es sencilla: estos movimientos rítmicos le ayudan a acompasar su respiración y su ritmo cardiaco, favorecen su digestión y le recuerdan a la época en la que vivía dentro de ti y era mecido por tus vaivenes cuando te movías, caminabas o bailabas.

SEGURIDAD AFECTIVA Y FÍSICA

A esto se suma que el contacto piel a piel contigo le hace sentirse querido y seguro, y más aún si lo colocas sobre tu lado izquierdo para que pueda oír el latido de tu corazón, que tan familiar le resulta (lo ha estado escuchando durante el embarazo).

Todas estas sensaciones positivas le van a ayudar a superar la “crisis de los extraños”, característica de los 8 meses (es una fase temporal por la que pasan todos los bebés, en la que sólo quieren estar con sus padres).

Acunar a tu hijo sobre ti también favorece su capacidad motriz. Esto se debe a que los movimientos rítmicos estimulan los huesecillos del oído interno, que es el responsable del equilibrio. Y a mayor equilibrio, mejor estabilidad y menos caídas, algo que a su vez favorece la autoestima del pequeño.

Hay estudios que demuestran que los bebés se sueltan antes a andar en los países en los que las madres los llevan siempre encima mientras realizan sus tareas cotidianas.

A tu pequeño le relaja tanto que le mezas que se dormirá antes en tus brazos que en su cuna. Sin embargo, éste es el único caso en el que no debes recurrir a esta práctica.

DEBE DORMIRSE EN LA CUNA

Y es que si le acostumbras a dormirse sobre ti, en poco tiempo adquirirá este hábito y no sabrá conciliar el sueño de otra manera, lo que implicará que cada vez que se despierte por la noche te reclamará para dormirse de nuevo. ¿Cómo puedes evitar esto?

Mécele un ratito después de la última toma, pero échale en la cuna antes de que se quede dormido del todo y deja a su lado una prenda que huela a ti o un muñeco blandito que le sirva de mascota, para que le haga “compañía”. Así aprenderá a rendirse al sueño sin reclamaros ni a su padre ni a ti y todos descansaréis mucho mejor.

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Fuente: crecerfeliz.es 

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