Tu cuerpo después del embarazo: 7.000 mujeres nos cuentan la verdad

En otros tiempos era mucho más fácil. Te ponías una blusa y unos pantalones anchos y no tenías que pensar demasiado en cómo había quedado tu cuerpo después de dar a luz. Pero hoy la cosa es diferente. Gracias a las mamás famosas que adornan las portadas de Hola y otras revistas con esos cuerpos tan en plena forma tan sólo dos o tres semanas después del parto, una se pregunta: ¿Qué clase de figura se espera que tengamos a los cuatro meses de haber dado a luz? ¿La cinturita de Jennifer López, o los michelines de esa mujer que ves paseando al niño en su cochecito? Si aún seguimos utilizando nuestra ropa pre-mamá, ¿somos un caso raro? Y si ahora estamos gorditas, ¿significa eso que jamás volveremos a recuperar la forma?

Al igual que tú, nosotros, el equipo de BabyCenter, nos preguntamos: Cuando de cuestiones de peso se trata, ¿qué es lo normal para una nueva mamá? Para averiguarlo, a través de nuestra página en inglés entrevistamos a 7.000 mamás con bebés de pocas semanas de vida hasta los 2 años. La conclusión a la que llegamos es que para muchas mujeres los michelines adicionales del embarazo pueden ser muy difíciles de eliminar.

“La mayoría de las personas no pierden peso tan fácilmente”, dice Madelyn Fernstrom, directora del programa de control de peso del Centro Médico de la Universidad de Pittsburgh. “Hasta las famosas que adelgazan en los primeros tres meses tienen que hacer ejercicios físicos regularmente (normalmente, durante largos periodos de tiempo, contados en horas, y no minutos, lo cual significa que tienen que contratar a alguien que les ayude con el bebé) y hacer dietas para lograrlo. Es difícil para prácticamente cualquier persona”.

Pero está lejos de ser imposible. Muchas nuevas mamás que luchan contra el exceso de peso, incluyendo aquellas que siempre han tenido problemas con la báscula, no sólo logran adelgazar después de dar a luz, sino que llegan a estar más saludables que nunca. Sigue leyendo los resultados de nuestra encuesta exclusiva para conocer las experiencias de otras mamás de verdad, y verás con alivio que no estás sola. No importa en qué estado se encuentre tu cuerpo en estos días, lo cierto es que como tú hay muchas otras mujeres.

La verdad acerca de esos kilitos del embarazo

Muchas mujeres suponen que perder el peso que aumentaron durante el embarazo les será mucho más fácil de lo que realmente es.

“Yo tenía la idea equivocada de que regresaría a mi forma anterior en cuestión de días”, nos dijo una de las entrevistadas. “¡Hasta me traje mi antigua ropa para vestirme al salir del hospital! Le tuve que pedir a mi marido que fuera a casa a buscar mi ropa del embarazo”.

El 65 por ciento de las mamás primerizas contestaron que esperaban haber regresado a su peso anterior cuando el bebé cumpliera un año

Ésta es una ilusión común. En nuestra encuesta, el 65 por ciento de las nuevas mamás dijeron que esperaban volver a pesar lo mismo que antes de quedarse embarazadas para cuando sus bebés cumplieran un año. Pero cuando entrevistamos a las madres de niños de 1 a 2 años, más de la mitad aún tenían por lo menos algunos kilos de más.

Claro que también hay un buen número de mujeres que  recuperan rápidamente la forma. Casi una quinta parte de las mamás de recién nacidos entrevistadas (con bebés de menos de 3 meses) dijeron que habían perdido ya todo el peso adicional acumulado durante el embarazo. Pero según Fernstrom, un año es un plazo más realista, incluso para una madre muy motivada. Los 5 últimos kilos son los más difíciles de perder. ¿Y cuál es el motivo? “Entre estar muy ocupada y el extremo cansancio es difícil encontrar tiempo para hacer ejercicio”, dice la Fernstrom, “que es precisamente lo que más necesitas para perder peso rápidamente”.

Cambios en tu figura

Además del peso extra, muchas mamás se llevan otras sorpresas.

“Puede que peses lo mismo o incluso menos después del parto, ¡pero la ropa no te queda igual!”, se quejó una de las madres en nuestra encuesta. “Ahora peso menos, pero uso una talla más grande”. Si te sorprende la forma en que el embarazo ha remodelado tu cuerpo, tampoco estás sola. Más de la mitad de las madres participantes dijeron que sus pechos también son diferentes, y más de un tercio dicen que sus caderas se ven más anchas. Pero lo que parece sorprender más a las nuevas mamás es esa barriguita pos-bebé que se resiste a desaparecer (“mi barriguita de mamá”, según una de las mujeres; “ese michelín alrededor de mi cintura”, se quejó otra madre). Uno o dos años después de haber dado a luz, el 87 por ciento de las mujeres aún se quejan de que sus barriguitas no han regresado a la forma anterior.

El 87 por ciento de las mujeres dicen que su vientre aún no ha regresado a su forma normal

Por suerte, según Fernstrom, es posible recuperar el tono muscular — y hasta desarrollar músculos que antes eran débiles, sea cual sea la edad que tengas, pero eso lleva tiempo. Prepárate para tener que esperar por lo menos seis meses y posiblemente un año, hasta que tu vientre vuelva a ser más o menos lo que era antes del embarazo, y eso a base de muchos ejercicios físicos y abdominales.

Desafortunadamente no es lo mismo tono muscular que tono de la piel. Hay mujeres que son genéticamente propensas a tener estrías y la piel más floja. Estas marcas mejorarán un poco con el tiempo, pero puede que no desaparezcan por completo. Con cada embarazo, y también con el pasar de los años, tu piel también perderá un poco la elasticidad natural que antes tenía. Por lo cual, si has sido madre a una edad más avanzada, será aún más difícil que tu vientre vuelta a recuperar la firmeza.

Pero no todos los cambios son para peor. Como nos dijo una de las mamás: “Ahora tengo pechos, ¡y no he tenido que operarme!”

El límite para el aumento de peso

Decididamente, es más difícil perder esas libras de más si has engordado más de la cuenta durante el embarazo.

“Durante el embarazo de mis dos primeros bebés, me dijeron que comiera todo lo que quisiera. ¡Qué gran error!”, comentó una de las madres entrevistadas. “Engordé 23 kilos la primera vez y casi 18 la segunda. Luego, la tercera vez que me quedé embarazada, sólo aumenté 11. No solo me sentí fenomenal durante el último embarazo, sino que regresé a mi peso anterior en seis meses en lugar de dos años”.

El 42 por ciento de las mamás entrevistadas aumentaron más del límite máximo recomendado de 16 kilos

 

Si te has pasado del límite máximo de 16 kilos, o del peso que te haya recomendado tu ginecólogo, únete a nuestro club. Lo mismo les pasó al 42 por ciento de las participantes en la encuesta. Y si perder ese peso adicional se ha vuelto un desafío para ti, tampoco estás sola. Tan sólo el 32 por ciento de las mamás que sobrepasaron este límite lograron regresar a su peso normal antes de que sus bebés cumplieran un año, comparado con el 50 por ciento de las mamás que engordaron menos. Uno o dos años después de dar a luz, las mamás más llenitas también se mostraron más propensas a pesar por lo menos 5 kilos de más (un 49 por ciento de ellas, contra un 36 por ciento de las que engordaron menos).

Pero no tiene sentido martirizarse por haber engordado más de la cuenta durante el embarazo. Mejor concéntrate en alcanzar un peso sano de ahora en adelante. “Mi hijo tiene 8 meses y sólo tengo que perder otros 3 kilos para estar en mi peso anterior al embarazo, ¡y eso que engordé más de 23 kilos y medio!, o sea que sí es posible”, nos cuenta una de las madres. “Sólo es cuestión de tiempo y paciencia”.

El mito del metabolismo materno

Sí es más difícil perder peso después del parto, aunque el motivo sea diferente a lo que piensas.

“Siento como si mi peso normal hubiera cambiado”, se quejó una de las participantes. “Antes, nunca tenía que controlar el peso. Siempre estaba igual, no importaba lo que comía o hacía. Sigo así, lo único que ahora peso 7 kilos más”.

Casi el 90 por ciento de las madres que aún tenían exceso de peso uno o dos años después de dar a luz atribuyeron su sobrepeso al embarazo.

 

La idea de que dar a luz provoca cambios importantes en el metabolismo de la mujer es una creencia común entre las madres que participaron en la encuesta. Casi el 90 por ciento de aquéllas que seguían gorditas uno o dos años después del parto, culparon al embarazo de provocar o agravar su problema de sobrepeso. Entre las mamás de dos o más niños, el 49 por ciento dijeron que les fue más fácil deshacerse de los kilitos adicionales después del primer embarazo.

Pero según Fernstrom, no es tu metabolismo el que disminuye su ritmo después del parto, sino tú. (¿Cuándo fue la última vez que te sobró tiempo para pasarte una hora en el gimnasio?) Además, el estrés y la fatiga que acompañan tu trabajo de mamá suelen interferir con tus buenas intenciones, aumentando las “excursiones a la nevera”.

Tampoco es verdad que tu cuerpo retiene el exceso de grasa acumulado con cada embarazo, dice Fernstrom. Es cierto que nuestro metabolismo se desacelera gradualmente con el pasar de los años, pero el verdadero motivo por el que es menos probable que las mamás veteranas vuelvan a vestir la misma talla, es que suelen ir reteniendo un poco del peso acumulado en cada embarazo. “Si tienes que perder 27 kilos en lugar de 20, te parecerá más difícil, y lo es”, explica. “Pero no existe ningún motivo biológico por el cual sea más difícil perder peso después del tercer hijo que del primero”.

Una de las mamás participantes, que tiene seis hijos, es la prueba de que adelgazar no tiene que ser necesariamente más difícil cuantos más niños tengas. Aunque le costó mucho recuperar la forma tras sus dos primeros embarazos, perdió todo el peso extra en cerca de un mes después de sus cuatro últimos partos. “Finalmente aprendí a escuchar a mi cuerpo”, nos dijo, “y ahora sólo como cuando tengo hambre”.

Cuando no te sientes a gusto con tu propio cuerpo

Todos los cambios en tu cuerpo pueden afectar a tu autoestima.

“Cuando noté que mi cuerpo no volvió a ser como era antes, como me habían dicho mis bienintencionadas amigas y familiares, me sentí muy desilusionada”, nos dijo una de las mamás.

Más de la mitad de las participantes en la encuesta confesaron que su autoimagen ha cambiado para peor después de haber dado a luz.

 

Desafortunadamente, la mayoría de las mamás entrevistadas sienten lo mismo. Más de la mitad confesaron que no se sienten cómodas con su cuerpo después de haber dado a luz; otro 16 por ciento dijeron que si antes no les gustaba su cuerpo, ahora que han tenido un bebé la situación no ha mejorado.

Y luego están esas delgadísimas supermamás jóvenes que pasan por los embarazos como si nada. “Me encontré con una chica que había tenido mellizos hace seis semanas, con una barriga perfectamente plana con sus pantalones de cintura baja”, se queja una mamá de 40 años que había tenido mellizos hace nueve meses y todavía lucha estaba luchando contra esos 5 kilos de más. “Cuando se trata de una famosa, piensas que es porque se hizo una cirugía plástica o porque tiene un entrenador personal. Pero si ves a una mamá normal, parece que es por su fuerza de voluntad”.

Además, a pesar de que pase el tiempo y las mamás vayan perdiendo peso, aunque no sea tan rápida ni completamente como lo desearían, su autoimagen no parece mejorar mucho. Más del 65 por ciento de las mujeres que han dado a luz recientemente dijeron que no les gusta su cuerpo, comparado con alrededor del 64 por ciento de las mamás con niños de 1 a 2 años de edad.

Hasta las pocas y afortunadas madres que pudieron perder el peso rápidamente pueden tener una cierta dificultad en aceptar su cuerpo. Kimberly Benkwitt, una mamá de Nueva York, perdió todo lo que había aumentando durante el embarazo, más otros 11 kilos, cosa que le viene muy bien porque esta mamá de 34 años tiene que estar todo el día corriendo detrás de dos niños de menos de 3 años y cuidar a un bebé de 3 meses. Pero la barriguita que le ha quedado como recuerdo no hace que se sienta bien con su cuerpo. “Nunca he pesado menos que ahora en mi vida adulta”, dice, “pero ahora es cuando menos me gusta mi cuerpo”.

Todos en familia

No te preocupes, lo más probable es que a tu pareja todavía le parezcas sexy.

“Mi marido se ha portado fenomenal”, cuenta Kara Jones, de 27 años, una mamá de dos niños que vive en British Columbia. “Nota que estoy perdiendo peso y poniéndome en forma y me hace muchos elogios y me motiva. Pero a la vez sé que le gusto como soy. Siempre me ha dicho que le gusta mi físico y nunca me ha presionado para perder peso”.

Es verdad que Jones tiene suerte, pero tampoco es una excepción. Sólo el 5 por ciento de las nuevas mamás dijeron que parejas se habían quejado de su peso o de su forma física después del parto.

Joan Chrisler, una especialista en imagen corporal en Estados Unidos no se muestra sorprendido. “Hay muchos estudios que indican que las mujeres piensan que a los hombres les gusta que estén más delgadas de lo que a los hombres en verdad les gusta”, dice. “En estos estudios les enseñan diferentes dibujos de figuras femeninas a las mujeres y les preguntan: ¿Cuál crees que a los hombres les parecería ideal? Los hombres siempre eligen a modelos significativamente más llenitas que aquéllas que las mujeres piensan que preferirían”. Así que, si tu pareja dice que le gustas así, ¡créetelo!

Casi la mitad de las mamás dijeron que recibieron críticas negativas por parte de sus padres acerca de sus cuerpos.

 

Por otro lado, muchas otras personas parecen estar siempre dispuestas a criticar tu nuevo cuerpo de mamá. Cerca de la mitad de las mujeres que participaron en nuestra encuesta dijeron que sus padres las criticaron en algún momento, y un cuarta parte de ellas escucharon comentarios negativos de un suegro o suegra. A veces hasta los desconocidos ofrecen su opinión sin que nadie se la pida, y un 18 por ciento de las mamás nos dijeron que oyeron comentarios ofensivos de personas que ni siquiera conocían. (Al mismo tiempo, las mamás participantes nos comentaron que de manera general recibieron más elogios y ánimos que comentarios negativos por parte de todos estos grupos de personas.)

Libre para ser tú misma

Lo importante es llegar a un peso con el que te sientas a gusto, aunque ahora tengas algunos kilos de más

Amanda Denn, una mamá de 31 años que vive en Tejas, engordó un total de 34 kg entre los meses anteriores a su primer embarazo y sus nueve meses de espera. A pesar de haber perdido (9 kilos después del nacimiento de su hija, su peso se mantuvo elevado durante los diez meses siguientes. Su cuñada la motivó a que se inscribiera en un gimnasio Curves, donde tienen una serie fija de ejercicios que podía hacer en el descanso de la comida en su trabajo. “Seis meses después había perdido más de 20 kilos, y ahora estoy muy contenta con mi imagen”, nos cuenta. “Y como perdí el peso de una forma saludable, es más probable que consiga mantenerlo”.

Así como el embarazo motiva a mucha mujeres a comer de forma sana, la maternidad también puede ser una buena oportunidad para desarrollar hábitos alimenticios más saludables. Eso es precisamente lo que le paso a Susan Olsen, de California, que antes vivía a dieta, engordando y adelgazando constantemente. Cuando se quedó embarazada, esta mujer de 28 años venía luchando contra los mismos 14 kilos desde que estaba en la universidad. Pero no fue hasta que nació su hija Madelyn, que hoy tiene 7 meses, que Susan encontró la motivación que necesitaba para cambiar permanentemente su forma de comer.

“Mi madre estaba unos 50 kilos por encima de su peso y yo no quería que me pasara lo mismo”, dijo Olsen. “Quiero poder correr y jugar con Madelyn”. Se apuntó una vez más a los Vigilantes del Peso (Weight Watchers), empezó a hacer ejercicio, y esta vez se mantuvo firme en su propósito. Hasta ahora ya ha adelgazado casi 20 kilos, más de 6 de los que engordó durante el embarazo, y dice muy contenta: “Puedo decir que estoy en mejor forma hoy, después de haber traído al mundo a esta niña tan bonita”.

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Fuente:babycenter

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