UNA CASA… VESTIDA DE AZUL

Las líneas bien definidas de esta casa, de nueva construcción, hablan de sobriedad y elegancia en un ambiente actual en el que se alternan piezas de diseño y textiles de calidad con muebles y objetos low cost.

Habilidad cromática en el salón

El atrevido azul petróleo refuerza la autoridad con la que se organizan los muebles en el salón, distribuido en dos zonas de estar. Una de ellas ofrece un estilo más contemporáneo —ideal para disfrutar de los audiovisuales— y la segunda, en contrapunto perfecto, con toques clásicos, que acompañan los momentos de relax junto a la chimenea.Sofá, diseñado por la decoradora Rocío Olmo y tapizado con un tejido vinílico, de la firma Casamance. Mesa auxiliar Eileen Grey, en La Oca. Junto al sofá de capitoné, velador, de Becara, y lámpara, de Zara Home.

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Esencia retro

En esta casa la decoración se concentra en rincones cuidados, en los que las piezas han sido escogidas con mimo. Como ejemplo, en el estar, una composición con encanto: una butaca de cuero y una lámpara de trípode, un antiguo foco de cine, adquirido en un mercadillo de antigüedades. Butaca, de Hanbel. Algunos cuadros de la pared son de House Doctor.

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Un recibidor de época

Complementos escogidos y revestimientos en azul dan la bienvenida a esta casa. Un sofá antiguo —que se adquirió en Passage Privé y se restauró— articula la disposición de las piezas en el recibidor. Su tapicería, en tono neutro, cede el protagonismo a sus líneas contorneadas, que contrastan con las rayas pintadas en la pared. Cojines, de Sanderson, de venta en Gancedo. Los platos azules son un diseño de Rob Ryan. Jaula y espejos, de Zara Home. La repisa sobre el radiador es obra de la decoradora. Alfombra, de venta en Urban Outfitters.

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Duplicidades y simetrías presiden un rincón de tertulia

Un butacón de cuero, un sofá en terciopelo y un par de pufs conviven felizmente en este saloncito, organizado en torno a la chimenea. La interiorista Rocío Olmo mezcló detalles variopintos en equilibrio, como las vigas de madera que enmarcan la chimenea, escoltada por dos espejos dorados. En la pared destaca un papel geométrico muy sofisticado.Sofá tipo capitoné, de Maisons du Monde. Cojines, de Sanderson. Mesa de centro, de Antique Boutique. Butaca, de Francisco Segarra. Lámpara de pie, de Ikea.

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Mezcla de estilos

La arriesgada elección del tono de la pared se convierte en un acierto en este espacio gracias a la luz natural y a las tonalidades del mobiliario. El blanco modera un ambiente en el que conviven en armonía piezas actuales en acero y cristal con diseños vintage. Sobre la bancada de la composición modular: candelabros dorados, de Nagel, en Chachi & Chachi. Floreros blancos, de Zara Home. Mesa de centro, de venta en Some People and Me. La alfombra de lana y seda es de Cotlin.

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Plus de elegancia en la decoración

El terciopelo eleva la atmósfera de la zona de tertulia y le confiere un aire clásico, casi señorial, muy acertado y cálido. Los discretos detalles dorados (los espejos, los módulos de pared, algún accesorio y los pufs) multiplican la sensación sin caer en la ostentación. Los escabeles de terciopelo con ribete de tachuelas son un diseño de la decoradora. Espejos con moldura dorada, de Hanbel. Lámpara de techo, de Decodelia. El papel pintado es de la firma Designers Guild.

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Esclaera en dos tramos

En este proyecto adquiere relevancia la escalera, convertida en un elemento decorativo más. La interiorista ha recurrido al color azul para darle continuidad. En la zona inferior, la que comunica con la entrada, se ha mantenido la misma pintura a rayas bicolor; mientras que para el tramo superior, ya cerca de las habitaciones, la pared luce un delicado modelo de papel pintado, de Nina Campbell.

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La cocina

Diáfana y con mucho espacio central. La madera del suelo se prolonga en el mobiliario, que combina frentes en madera con otros en blanco. Varias lámparas colgantes de estilo industrial acortan visualmente la distancia entre el suelo y el techo.

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El dormitorio, un espacio personal

En el dormitorio, en la pared del cabecero, el mural sugiere una ventana abierta hacia un bosque en blanco y negro. En este ambiente la decoración se aleja de artificios en busca de la serenidad. Mural, de Ambar Rotulación. Ropa de cama, de Casa Alvarinho. Mesillas y lámparas, de Kartell.

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Cuarto de baño

Un efecto opuesto a la serenidad del dormitorio es el que se ha buscado en uno de los baños, donde el color rojo impacta con su intensidad.

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Fuente: micasarevista.com

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