Reparaciones y arreglos rápidos de bricolaje

Reparaciones

Todos tenemos en casa algunos desperfectos o daños que vamos dejando siempre para más adelante. Es cierto que para algunas reparaciones requieres ayuda profesional, pero para otras, solo necesitas unos pocos materiales, otro poco de tiempo y toda tu pasión de manitas.

Instala los interruptores  y cajas de enchufe

Cuando levantes un tabique de yeso laminado, ten la precaución de meter los cables antes por los perfiles para que sea más fácil. Si tu panel no tiene cables, tendrás que sacarlos de una caja de registro cercana y llevarlos hasta el punto donde quieras colocar la nueva toma o interruptor. Para ello, haz unas rozas con una sierra de sable y coloca tubos corrugados para meter los cables.

  1. Haz el agujero para la caja de enchufes o interruptor con una sierra de corona. Hay unas cajas especiales en el caso de trabajar con tabiques de yeso laminado: pregunta en la ferretería o el centro de bricolaje, donde te orientarán.
  2. Lleva los cables por el interior del tabique. Usa un cable de tres conductores bien aislado, con funda blanca protectora. Conecta uno de los extremos a la caja de registro de origen con ciernas y llévalo por detrás del panel, hasta que salgan por el orificio practicado en el panel. Sácalos por la caja y fija esta al panel.
  3. Conecta los cables a los polos del enchufe o el interruptor. Como sabes, son tres cables en total: neutro, fase y toma de tierra. Fija el dispositivo al panel.
  4. Coloca el embellecedor. Si has hecho rozas para meter los tubos corrugados, ciérralas con cinta de fibra de vidrio y masilla especial para yeso laminado; pinta.

Cómo colgar objetos pesados

¿Quieres colgar tu nueva tele a la pared? ¿O quizá lo que tienes pendiente es instalar esa vitrina o mueble colgante? Para garantizar la más absoluta seguridad y que la pared resista el peso sin ceder, hay soluciones que puedes emplear como son los tacos paraguas, que son tacos metálicos que, cuando se expanden, se agrupan alrededor del agujero por la parte interior del tabique o pared donde vayas a colgar tu balda, cuadro, armario o televisor y se engancha por dentro. De esta manera, crean una fijación sólida y duradera. Escoge el taco de acuerdo al grosor de las placas: para colocarlos, basta con taladrar el panel o la superficie en cuestión e introducir el taco de la medida adecuada y expandirlo con el tomillo o con un expansor de tacos.

¿Aún no cuelgas los estores?

Si quieres darle un look más moderno a cualquiera de tus estancias, no dudes en cambiar las cortinas por estores. Escoge los estores del tipo screen: son un poco más caros, pero atenúan bien la luz del sol sin renunciar a la luminosidad. Si necesitas oscurecer la estancia en algún momento (porque le llegue mucho sol o para dormir por el día) o tus ventanas dan a la calle, son aconsejables los blackout, que son opacos. Para saber el tamaño adecuado, mide la ventana y al resultado, añade un margen suficiente, de unos 10 cm, por ejemplo, para que el estor oculte los bordes de la ventana y, si puede ser, la cinta de la persiana. La longitud es indiferente, porque seguramente tendrás que cortar el estor antes de unirlo al rodillo.

Renueva un trozo del empapelado

Cuando empapeles una habitación, acuérdate de guardar unos rollos de papel. Colócalos en un lugar poco visible de la habitación, por ejemplo, en la parte superior de un armario. Así tendrás papel de repuesto para reparar el empapelado si se rompe o estropea en algún momento. Es buena idea porque, a veces, cuando esto ocurre, te cuesta más encontrar el mismo tono o diseño que el original porque está descatalogado o no hay stock. Si se daña el papel en algún punto, puedes retirar la tira en cuestión y empapelar la pared con uno de los rollos que has guardado. Pincha todo el papel con una madera con clavos y vaporiza  con una mezcla de agua caliente y vinagre (solo un chorrito). Deja que actúe y levanta el papel con una espátula antes de volver a revestir la pared.

Así se prepara el mortero

El mortero es una masa elaborada a partir de arena, cemento y agua, que puede contener además algún aditivo. Al no contener grava, se utiliza más en trabajos finos, como enfoscar o levantar muros de ladrillo, por ejemplo. Para hacerlo, mezcla en una gaveta cuatro partes de arena y una de cemento. Remuévelo hasta que la mezcla sea uniforme. Ve vertiendo agua, poco a poco removiendo lentamente. Se va añadiendo hasta que la masa esté equilibrada, ni muy compacta ni muy ligera. Si te excedes de agua, no te preocupes: el remedio consiste en echar más arena y más cemento seco hasta que se obtenga la consistencia deseada, es decir, que se mantenga en la paleta sin caerse. Para aplicar el mortero a la pared, usa la paleta y la llana y aplícalo de arriba abajo. Sujeta la herramienta con las dos manos para ayudarte a extender bien el mortero.

Arregla esos grifos que no paran de gotear ¡y gasta menos agua!

Cuando los grifos pierden agua, muchas veces puede deberse, simplemente, a que la zapatilla o junta de goma está vieja y hay que cambiarla. Para manijas de 1/4 de vuelta, la goma suele ir alojada fuera y libre de la montura. En las manijas de varias vueltas, se ajusta al husillo. También puede suceder que pierdan agua por el caño. Si este es móvil, desmonta y cambia la junta. Y aprovechando que estás arreglando el grifo, quizá te interesa saber que con un reductor de caudal, grifos de dos posiciones o grifos termostáticos puedes reducir significativamente el gasto de agua y energía. Los encuentras en centros de bricolaje, son económicos, se colocan fácilmente y suelen ser aptos para todo tipo de grifos.

Elige el clavo correcto y golpea bien

Clavar tiene su técnica. No todos los clavos sirven para todo. Si observas de cerca la punta de un clavo, descubrirás que no es simétrico. Vista de frente, la punta no es plana, sino que tiene la forma de un diamante. La razón es que de esta manera corta la fibra de la madera en todas las direcciones, mientras que la plana solo lo haría en una sola dirección. Así, el clavo se introduce más fácilmente en la superficie. La mejor manera de clavar un clavo es hacerlo perpendicularmente a la superficie. Es importante recordar que es el antebrazo, y no la muñeca, el que actúa como palanca. Sujetando el martillo por el mango, golpea sobre el clavo que tendrás sujeto por los dedos.

En cuanto al agarre, si el clavo es grueso, se sujetará mejor, pero puede abrir la superficie. Los clavos especiales como los revestidos en cobre o en zinc, ofrecen mejor agarre que los corrientes; las puntas con cabeza fijan mejor las piezas que las de cabeza perdida. Hay muchos tipos de clavos:

CORRIENTES Y PUNTAS: para todo tipo de uniones en madera y metal. Las puntas son más finas.

CINCADOS O REVESTIDOS EN COBRE: ambos ofrecen muy buen agarre y penetran mejor.

GALVANIZADOS: también penetran fácilmente y tienen la ventaja de que no se oxidan; ideales para exteriores

PUNTAS SIN CABEZA: para estructuras o acabados. En este último caso, también cumplen una función estética.

ESPECIALES PARA MARQUETERÍA: se emplean en trabajos finos, como colocar traseras de cuadros o en manualidades con madera. Siempre viene bien tenerlos a mano.

ESTRIADOS Y EN ESPIRAL: agarran con fuerza.

ESPECIALES PARA ALBAÑILERÍA: son muy fuertes y es difícil que se doblen al introducirlos en paredes de cemento o de hormigón, por lo que garantizan un excelente agarre.

GRAPAS CORRUGADAS: se usan para fortalecer las uniones o vigas de madera, que suelen ser gruesas.

Elimina la carcoma para siempre

La carcoma (Anobium punctatum) es un insecto coleóptero cuyas larvas se alimentan de la celulosa presente en la madera. Aunque hay más especies que atacan a este material, como, por ejemplo, las termitas, la carcoma es la más habitual. Los orificios que causa la carcoma son pequeños y forman galerías, que producen las larvas; los insectos adultos ponen los huevos en la madera y cuando las larvas salen devoran la celulosa hasta hacerse adultas y reproducirse. Para erradicarla, sigue estos pasos.

Hay productos que se presentan en envases de cánulas, que facilitan su aplicación al interior de las galerías. Inyecta el producto en todos los agujeritos, limpia las gotas y churretes con un trapo humedecido en aguarrás. También puedes utilizar jeringuillas de 5 cc con aguja desechable, pero hazte con varias porque el producto acaba por atascarlas. Si el ataque es fuerte, repite la desinfección al día siguiente. Cuando hayas inyectado todos los agujeros, pinta las partes no vistas de la madera con el mismo producto. Aplícalo generosamente y envuelve el mueble en plástico. Antes de cerrar el envoltorio, mete algodones dentro, mojados en el producto matacarcoma. Deja que actúe durante un mes.

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