6 Recomendaciones para cuidar de nuestro perro en verano

Perros

En este artículo os damos algunas recomendaciones para proporcionarle los mejores cuidados a nuestro perro en la época más delicada, el verano y el comienzo del calor.

1) RAPADOS EN VERANO, LOS RIESGOS QUE CONLLEVA

La «muda brusca», en las razas de pelo largo y semi largo, es la principal causante de nudos.

Lo habitual en las razas de mudas intensas es que el manto reaccione ante el cambio de temperaturas soltándose de golpe. Esto sucede en primavera y verano. Las pieles bien nutridas y cuidadas lo sufren en menor medida.

Actualmente hay en el mercado cosmética especializada que ayuda a mantener la piel y el pelo flexible para que el cepillado diario resulte fácil y agradable. Los perros cuidados con baños esporádicos que no se cepillan adecuadamente son los principales candidatos a sufrir problemas de nudos. Raparlo no es una solución saludable. Por tanto, no es viable.

2) SOLUCIÓN A LOS NUDOS

Hay dos factores que provocan la formación de nudos: el pelo muerto que queda suelto por no ser retirado con el cepillado y la falta de hidratación en pelo y piel por no bañar con la frecuencia adecuada.

Cuando la piel está seca el perro se rasca, al hacerlo, el pelo se anuda con facilidad. Para solucionarlo, se debe acortar la frecuencia de los baños y utilizar champús y acondicionadores ricos en nutrientes. Entre baño y baño, cada dos o tres días, se cepilla pulverizando previamente un acondicionador que no requiera de aclarado. Así se mantiene la piel y el pelo en óptimo estado de elasticidad, el cepillado resulta más fácil, la piel no se resiente y se evitan los tirones tan incómodos para el perro.

3) LA IMPORTANCIA DEL PELO

La piel y el pelo cumplen la función de regular la temperatura corporal.

Rapar es dejar a un perro desprotegido en época de riesgo de quemaduras por el sol y de golpes de calor.

Por muy cómodo que pueda resultar para su dueño o para el peluquero. ¡es una grandísima insensatez!

No hemos de olvidar el riesgo al que exponemos a nuestro perro a la picadura del mosquito.

Pese a proteger con pipetas, collares, tratamientos…, el pelo, es la barrera protectora de la que el perro dispone para protegerse de la picadura del mosquito causante de la enfermedad de la Leishmaniosis.

En muchos casos, especialmente en perros blancos o en perros de capas dobles, hay que tener en cuenta que el perro puede sufrir consecuencias negativas para su salud como alteraciones en la piel, posibles quemaduras o golpes de calor.

4) LAS UÑAS

Las uñas largas son incómodas tanto para el propietario como para el propio perro. Independientemente de los arañazos a los que nos tienen resignadamente acostumbrados y que nos fastidian esos momentos tan extraordinarios de saludos efusivos…, las uñas excesivamente largas hacen que el perro en vez de apoyar su peso sobre sus almohadillas, lo haga en parte sobre las uñas. A su vez, ese peso se traslada al hueso. Y esto resulta incómodo para el perro.

5) CUIDADO CON LAS ALMOHADILLAS

En las estaciones de calor las almohadillas además de poder quemarse también podemos encontramos con la presencia de cuerpos extraños, como aristas de plantas, fragmentos de hojas, espigas, pinchos…

Para garantizar que estén sanas es importante una vez finalizado el paseo comprobar uno por uno todos los espacios entre los dedos.

La extracción de algún cuerpo extraño suele ser fácil. Si ves que se complica la cosa, visita al veterinario para evitar cualquier infección en esta zona.

6) LA HIGIENE DE LOS OÍDOS

La higiene de los oídos de los perros es necesaria, es recomendable hacerlo cada quince días, sobre todo si se trata de cualquier raza de orejas caídas.

En el caso de un perro que visita al peluquero con frecuencia, puede ser suficiente con la limpieza que el profesional hace aprovechando el aseo previo al arreglo.

Pero, si no es el caso, es preferible tomar conciencia de que la solución principal para evitar las otitis y libres de cuerpos extraños es manteniendo los oídos limpios.

En muchas razas les nace pelo dentro de los oídos. Estos pelos hay que retirarlos. No se cortan, se arrancan. Se tira de ellos para que salgan desde la raíz quedando las paredes del oído totalmente despejadas.

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