ALOE VERA, UNA PLANTA QUE CURA

Fotografía cortesía de tjmwatson

 

Descripción e historia

El Áloe vera es una planta perenne, con hojas de color verde pálido, largas, gruesas y duras, bordeadas de puntas agudas y que crecen directamente desde la base de la planta formando una roseta.

Crece en climas tropicales, en terrenos arenosos y áridos; tiene la capacidad de conservar el agua de lluvia, lo que le permite sobrevivir largos periodos en condiciones de sequía; esto unido a su aspecto la asemejan a un cactus pero en realidad pertenece a la familia de las Liliáceas.

Su nombre científico es Aloe barbadensis, del árabe “alloeh” que significa “sustancia amarga” o del griego “alos” que significa “mar”, desde la antigüedad se le aplicó la designación “vera”, palabra latina que la identificaba como la medicina popular más eficaz que se conocía.

Originariamente crecía de forma natural en la India, el extremo sur del continente americano y de África y el sur de la península ibérica, pero actualmente es conocida y cultivada en todo el mundo. Su uso se remonta a tiempos muy antiguos, los chinos fueron los primeros en utilizarla y se sabe que formaba parte de las curas de belleza diarias de Cleopatra, no en vano en Egipto la llamaban la planta de la inmortalidad por sus múltiples virtudes y solían incluirla en los regalos funerarios que enterraban con los faraones.

Existen documentos históricos que dejan constancia de que griegos, romanos, hindúes y árabes conocían y empleaban habitualmente el Aloe por sus propiedades medicinales y cosméticas. En la Biblia hay numerosas referencias a esta planta, que también aparece descrita en el Herbolario Griego de Dioscórides (siglo I d.c.).

Se cree que Alejandro Magno llevó a cabo la conquista de Socotora, isla situada al sur de Arabia, tan solo por su riqueza en Aloes, convirtiéndola en reserva de tan preciado remedio para tratar las heridas y enfermedades de sus tropas.

En la franja mediterránea de la península ibérica esta planta siempre ha formado parte de la medicina popular y fueron precisamente los franciscanos españoles quienes llevaron el Aloe a América en el siglo XVI, donde al igual que en España es conocido con el nombre común de Sábila.

A lo largo del siglo XX el desarrollo de la farmacia moderna propició un abandono progresivo del uso de las plantas medicinales, incluido el Aloe, pero tras la 2ª Guerra Mundial se redescubrió su gran poder terapéutico al comprobarse los sorprendentes efectos que tenía sobre las graves quemaduras sufridas por las víctimas de Hiroshima y Nagasaki.

Composición y propiedades

Se trata de una planta muy rica en vitaminas, minerales, aminoácidos y enzimas; se conocen más de 75 compuestos en su composición, todos ellos descritos científicamente.

Vitaminas: A (caroteno), B1 (tiamina), B2 (riboflavina), B3 (niacina), B6 (piridoxina), B12 (cianocobalamina), C (ácido ascórbico), E (tocoferol)·

Minerales y oligoelementos: aluminio, calcio, cobre, cromo, fósforo, germanio, hierro, magnesio, manganeso, plata, potasio, sodio, titanio y zinc.·

Aminoácidos: Esenciales (fenilalanina, isoleucina, leucina, lisina, metionina, treonina y valina) y no esenciales (ácido aspártico, ácido glutámico, alanina, arginina, cistina, glicina, hidróxiprolina, histidina, prolina, serina y tirosina).

Enzimas: Amilasas, fosfatasas y bradiquinasas (stimulan el sistema inmunitario y tienen acción analgésica y antiinflamatoria), Catalasas (previenen la acumulación de líquidos), Creatina fosfoquinasa ( con acción en los músculos), Lipasas y celulasas ( favorecen la digestión, concretamente de la celulosa en el caso de las celulasas).

Polisacáridos: Contiene de 1200 a 2000 mg/l y se cree que son un elemento fundamental en el conjunto de propiedades curativas de esta planta.

Ácido caprílico: Es un ácido graso utilizado en el tratamiento de las infecciones por hongos.

Compuestos antibióticos: Aaloína, isobarbaloína, ácido aloético y emodina (alcaloide bactericida).

Las propiedades más conocidas del Aloe vera son las relacionadas con el cuidado de la piel, la pulpa fresca de sus hojas tiene efecto hidratante, y cicatrizante; todo ello ha hecho que se utilice en diversos usos cosméticos (actualmente muchos productos comerciales de belleza incluyen extractos de Aloe en su composición), pero las virtudes de esta planta van más allá, ya que tiene acción antialérgica, desinfectante, coagulante, antiinflamatoria, laxante, analgésica (que calma el dolor), emoliente(que ablanda) y colerética (que estimula la producción de bilis), de manera que nos encontramos ante una planta con múltiples aplicaciones medicinales, muchas de ellas probablemente aún sin descubrir.


Usos y aplicaciones

Las plantas de Aloe alcanzan su máxima concentración de compuestos activos a partir de los tres años de desarrollo, en ese punto de crecimiento pueden empezar a utilizarse las hojas externas; para cortarlas y manipularlas conviene utilizar utensilios escrupulosamente limpios, con ello se evitarán posibles contaminaciones tanto de la planta como de los preparados que se obtengan. Al cortar aparece un líquido amarillento llamado sérver compuesto principalmente de aloína y que tiene olor agrio y sabor amargo.


1-Uso externo

Consiste en la aplicación directa de la pulpa triturada de hojas de Aloe, para ello basta con hacer un corte longitudinal en la hoja y extraer la pulpa verde y carnosa que se emplea en fresco.

Protege y regenera la piel en profundidad actuando desde las capas más externas hasta la dermis; hidrata, absorbe el exceso de grasa (acción astringente) alisa las arrugas y contribuye a borrar las manchas solares. En resumen resulta un completo remedio “antiedad” indicado para combatir el acné y dar a la piel un aspecto saludable y luminoso.También resulta muy eficaz y refrescante como loción para después del afeitado y de la depilación. (Nota:en pieles secas es preferible utilizarlo en forma de cremas).
Protege y fortalece el cuero cabelludo y el cabello impregnándolos con su jugo, se deja secar y se aclara con abundante agua.
Favorece la regeneración celular, por lo que resulta muy efectivo en la cicatrización de cortes, heridas y quemaduras ejerciendo una acción antiséptica y aliviando el dolor.


2- Uso interno

Consiste en beber de forma regular jugo de hojas de Aloe, en este caso es importante obtenerlo sólo de la pulpa evitando el sérver o aloína.

Facilita la digestión gracias a su alto contenido en enzimas.
Resulta efectivo en el tratamiento de úlceras gastrointestinales
Actúa como antiinflamatorio en procesos artríticos y reumáticos a la vez que calma el dolor.

Cultivo y mantenimiento

El Aloe vera puede cultivarse fácilmente en maceta teniendo cuidado de proporcionarle un buen drenaje, para ello se rellena el fondo del recipiente con grava, se planta en una mezcla de tierra vegetal y turba, se coloca en un lugar cálido y soleado y se mantiene sin riego durante dos semanas. Es fundamental protegerlo de las heladas y regarlo con moderación.

Las plantas adultas crían hijos laterales que pueden separarse fácilmente cuando alcanzan medio palmo de altura.

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Fuente: Jardínactual

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