Opel Mokka 1.4 Turbo 140 CV 4×4 Excellence

Dicen que su nombre se inspira en el pequeño y redondeado grano de café Arabica… y basta con pasar unos días en su compañía para que el Mokka deje un agradable sabor a quien lo conduce, tanto por lo que da de sí su arquitectura, como por la respuesta global de esta versión turbo de gasolina con tracción integral.

Crisis, crisis, crisis… Ya estamos un poco hartos de escuchar la dichosa palabrita, por eso no está de más reseñar que, a pesar del turbio panorama actual, los SUV de tamaño compacto se venden cada vez más. De ahí que surjan con premura nuevos actores, como el Opel Mokka, para situarse en un escenario hasta ahora ocupado por un puñado de modelos como los Nissan Juke, Skoda Yeti o Mini Countryman.

Y es que ofrecen una fórmula genial: dimensiones reducidas, interior polivalente, maletero aprovechable, puesto de conducción elevado, acceso confortable, precio moderado… y si a ello suman un buen tacto de conducción y una mecánica adecuada, acaban por ser la respuesta perfecta cuando se busca un coche práctico para el día a día. Más si tenemos en cuenta que nuestro protagonista mide 4,28 metros de largo, lo que le lleva a estar muy cerca incluso del segmento superior, prueba de ello es que el Mokka es sólo cinco centímetros más corto que un modelo tan cotizado como el Nissan Qashqai, aunque a nuestro entender son varios los detalles que le hacen jugar en la liga inmediatamente inferior.

Nada hemos dicho hasta el momento del diseño exterior del Mokka, porque para gustos ya están los colores, pero este es uno de esos casos en los que una imagen vale más que mil palabras. En Opel, han acertado. En el interior no hay grandes sorpresas en el plano estético, pues encontramos bastantes similitudes con otros modelos de la marca alemana –incluido el exceso de botones en la consola central–, y en nuestra unidad vestida con el acabado superior Excellence, se nota el esfuerzo realizado para brillar en calidad o en el remate de cada pieza. Las plazas delanteras son cómodas, más si disponen de los asientos opcionales ‘AGR’ que montaba nuestra unidad porque son muy ergonómicos, ofrecen una estupenda sujeción en las curvas y suman la posibilidad de cambiar la inclinación y longitud de las banquetas –pueden crecer hasta seis centímetros–.

FACILIDAD » Salir o entrar resulta cómodo

Además, el acceso al interior del Mokka es sencillo y confortable por cualquiera de sus puertas –incluso aunque las traseras tengan un ángulo de apertura pequeño–, gracias en parte a la altura a la que se encuentran los asientos, otro factor que también ayuda al conductor a ver con más facilidad lo que sucede a su alrededor. En las plazas traseras destacan la altura al techo y el hueco para las piernas, pero sólo percibirán amplitud en esa zona dos adultos, ya que si hace falta que se acomode un tercer pasajero surgirán las estrecheces, porque la distancia interior entre las puertas traseras de este Opel no es brillante. En cualquier caso, el Mokka en conjunto resulta más amplio que un Nissan Juke, por ejemplo, pero menos que un Skoda Yeti. No vendría nada mal algo más de modularidad en la segunda fila, más cuando Opel ha demostrado imaginación y acierto al aplicar soluciones ingeniosas en modelos como el Zafira.

El maletero mínimo del Mokka es de 356 litros –parecido al de un Astra– y si necesitamos transportar algún objeto voluminoso, al abatir los respaldos podemos llegar a un volumen de carga de 1.372 litros. Bajo el piso del maletero hay un doble fondo para guardar algunos objetos, y más abajo quedaría el hueco que puede albergar una rueda de repuesto de emergencia –es opcional y cuesta 50 euros–, ya que de serie trae un kit reparapinchazos. Nuestra unidad de pruebas incorporaba el sistema FlexFix para transportar bicicletas –impide contar con rueda de repuesto–, que de serie puede llevar una aunque con un accesorio adicional llegaría a tres –admite 60 kilos–. Además, en este modelo el dispositivo puede bascular aunque esté cargado, para acceder sin problemas al maletero.

Por cierto, la plataforma del Mokka no es la del Corsa. Es nueva y, por ejemplo, aprovecha elementos en las suspensiones y en los frenos del nuevo Zafira, aunque no puede equipar el chasis FlexRide que Opel utiliza en otros modelos y que permite variar la dureza de suspensión, dirección… Esto no significa que el Mokka defraude al volante, todo lo contrario, ya que su comportamiento es sensacional. Se lleva con facilidad, filtra bien las imperfecciones del asfalto, al tiempo que transmite aplomo, sin mostrar balanceos llamativos. Su conducción no dista mucho de la de un compacto y no resulta torpe cuando buscamos agilidad. Ayudan la precisión de dirección y cambio, y aunque el tacto del freno es mejorable, las distancias de parada registradas por el Mokka en las pistas del INTA han sido sobresalientes.

El motor 1.4 Turbo de gasolina y 140 CV es el más potente que se ofrece en estos momentos en la gama Mokka. Además, se trata de una versión que sólo está disponible con tracción a las cuatro ruedas y con cambio manual de 6 velocidades. En su funcionamiento destaca la suavidad que ofrece, con una respuesta correcta gracias también a unos desarrollos del cambio bien escalonados, no tan largos como en otros modelos de la marca. En las arrancadas fuertes hay que jugar un poco con el embrague, para que no mande enseguida mucha potencia al eje trasero, y desde luego esta versión permite rodar con facilidad a un ritmo bastante elevado. Nunca da la sensación de un gran empuje, pero sí saca provecho a la sobrealimentación de su turbo en la mayoría de las circunstancias para solventar bien cualquier maniobra, basta con ver los datos que hemos registrado. Nos dará lo mejor de sí mismo siempre que no caiga de 2.000 rpm y hasta alcanzar las 4.500 rpm. Si le exigimos, podemos llevarle hasta las 6.000, pero en ese tramo ya parece ir más forzado –y también se vuelve más ruidoso–.

Otro detalle es que cuenta con el sistema Stop&Start de parada y arranque automático del motor –con un agradable funcionamiento, por cierto–, que ayuda a contener el gasto en conducción urbana. Aun así, el consumo real es algo sensible al uso que hagamos –nuestra media ha rondado los 8,0 litros–, más cuando contamos con un sistema de tracción total que aumenta el peso del coche unos 60 kilos. También aporta eficacia y seguridad en las condiciones más delicadas, e incluso permite ciertas aventuras camperas con el Mokka, que lleva de serie ayuda al arranque en pendiente y un control de descensos, que facilitan la actividad ‘off road’. Para la conexión de ambos ejes utiliza un embrague multidisco y el sistema varía el reparto de par en función de las circunstancias de conducción, analizando varios parámetros, aunque en condiciones normales este Mokka 4×4 funciona como un tracción delantera.

Por otra parte, Opel ha echado el resto para ofrecer bastantes sistemas de ayuda a la conducción y reforzar la seguridad activa del Mokka. Hay dispositivos de avanzada tecnología, pero sirva como ejemplo de hasta qué punto se van sofisticando los coches actuales un pequeño detalle: si por un descuido nos dejamos puesto un intermitente, el Mokka activa una aguda señal acústica e ilumina un testigo de peligro en la instrumentación junto al mensaje «señal de cambio de dirección conectada». Sólo le falta decir: «hay que estar más atento».

Ficha Técnica

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Fuente: Motor 16

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